Apuestas, likes y matches, ¿Por qué nos enganchan las redes?

¿Qué tienen en común? A nuestro cerebro le encantan.

11 diciembre 2023 ·
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Remontémonos al año 2012, una Bea universitaria trataba de desmenuzar el infumable manual de Psicología del Aprendizaje en la biblioteca de Psicología del Campus de Somosaguas. Entre mucha, muchísima morralla, un estilo ridículamente PEDANTE y frases más largas que un viaje en bus sin cascos, di con un apartado que consiguió llamar especialmente mi atención: Los “programas de reforzamiento de intervalo variable”. Así como suena parece un muermo, como todo lo que se aprende de forma teórica, sin embargo cuando llegas a comprender las aplicaciones y el alcance de esa teoría es cuando sonríes y piensas: “no me he equivocado de carrera, esto es lo mío”. Acompáñame en este frikiviaje sin cascos.

Las ratas de Skinner.

La psicología como muchas ya sabréis es la ciencia que estudia el comportamiento humano. Para ello se observaba (y se observa, desgraciadamente) el comportamiento de animales en un contexto de laboratorio. Resulta que la rata blanca tiene un cerebro cuya anatomía es prácticamente idéntica a la nuestra. Así que un señorongo llamado Skinner (el de los Simpsons no, otro) descubrió observando sus ratas cómo aprendemos el funcionamiento del mundo. Concluyó que los animales aprendemos relacionando comportamientos que llevamos a cabo con las consecuencias de estos. Por ejemplo, de chiquis aprendemos que si ponemos carita de gatete abandonado a nuestra abuela, madre, padre, primo, etc. Podremos conseguir alguna que otra chuche o algún que otro cromo/pegatina/tazo. También aprendo que si tiro del pelo a una compi de clase probablemente me castiguen (o me vuelva viral y termine siendo un sticker).

Al hecho de que a la conducta le sigan ciertas consecuencias se le llama “reforzamiento”. Este reforzamiento puede ser a modo de premio (refuerzo agradable, positivo) o a modo de castigo (retirada de algo agradable o aparición de algo desagradable). Evidentemente, si haciendo algo “gano” un premio, mi tendencia va a ser repetir la conducta todo lo que me dejen o pueda. Cada vez que pase delante de la tienda de chuches voy a poner carita de cordero a ver si cae algún cromo, vaya. Sin embargo no creo que vuelva a tirar del pelo a mi compi porque me quedo sin recreo y todo el mundo se enfada mogollón conmigo.

Los ejemplos anteriores son los “típicos” que se dan a los alumnos cuando una está estudiando este tipo de cuestiones. Ahora bien, ¿qué pasa cuando somos adultos? Pues que seguimos siendo igual de animalas, mi ciela. “Si todos los días me voy del curro a la hora justa a la que acabo la jornada laboral por contrato me mirarán raro, hay que quedarse unos minutitos, de cortesía, por si acaso”. “Si llamo por teléfono sin avisar antes por whatsapp de que voy a llamar lo más probable es que no me respondan la llamada, sobretodo si la persona a la que llamo ha nacido a partir de los 2000”, “Si quiero que mi pareja me entienda, tengo que tratar de explicarme primero porque mentalista de momento no es”.
programas de reforzamiento de intervalo variable.

¿Toca premio?

Se llama “programa de reforzamiento” en psicología a la FORMA en la que se presenta el premio o el castigo después de una conducta. Por ejemplo, si SIEMPRE que se realiza una conducta se presenta un premio o un castigo, decimos que el reforzamiento es estable, es fijo. De hecho casi todos los ejemplos que se nos ocurren suelen ser con este tipo de reforzamiento: si paso un radar sobrepasando el límite de velocidad establecido: multa. Si alcanzo los objetivos mensuales en la empresa: incentivo. Sabemos cómo y cuándo se va a presentar el refuerzo tras la conducta.

Sin embargo, en la práctica, este reforzamiento no es tan predecible. A veces las consecuencias de nuestros actos no son inmediatas y de hecho quizás ni se den. Cuando no sabemos con certeza cuándo se va a presentar este refuerzo (de hecho ni siquiera sabemos si lo vamos a obtener), estamos hablando de reforzamiento de intervalo variable, más conocido como “reforzamiento intermitente”.

¿Y si te dijera que en realidad todas las personas usuarias de redes sociales nos comportamos de una manera muy parecida a las personas con ludopatía? ¿Y si te dijera que esto tiene una explicación científica ampliamente demostrada? La explicación de esto se basa en los programas de reforzamiento intermitente.

Casas de apuestas, likes y tinderazos.

Cuando un chaval entra a [inserte aquí nombre de casa de apuestas], está realizando una serie de conductas, apuestas, a través de las cuales podrá obtener (o no) una recompensa, está siendo presa del reforzamiento intermitente. Pero espera, que cuando subes una publicación esperando más likes que en tu última publicación también estás siendo presa del reforzamiento intermitente. De hecho, cuando escribes algo ingenioso por tinder esperando que [inserte aquí el nombre de crush o match] te conteste, también. O cuando subes un story esperando like de ese alguien.

Cuando realizamos todas estas conductas, nuestra motivación es recibir un refuerzo que ni siquiera sabemos si obtendremos, de hecho esto es “lo que nos engancha”. Y es que lo mismo les pasaba a las ratas en el laboratorio, flipad: las ratas a las que se sometió a un reforzamiento intermitente emitían la conducta más frecuentemente buscando esa recompensa. Y de hecho, para que veáis lo BÁSICAS que somos, a través de estos experimentos se llegó a la conclusión de que cuando este refuerzo es impredecible SE LE PERCIBE COMO MÁS VALIOSO. Es decir, nos morimos por obtenerlo de nuevo porque provoca en nosotras un subidón heavy.

Pero todo lo que sube baja, mientras que cuando se presenta el refuerzo experimentamos un subidón heavy (cada vez que nos metemos a nuestro perfil en redes sociales vemos muchas notificaciones, un like de ese alguien, un DM esperado, etc), cuando este refuerzo no se presenta o durante ese lapso de tiempo desconocido durante el cual esperamos la aparición de este refuerzo LO PASAMOS FATAL. Presentamos un comportamiento bastante ansioso: miramos una y otra vez el móvil en busca de ese like o esa esperada respuesta, empezamos a enfadarnos con esa persona por no dar señales de vida, incluso llega un punto en el que consideramos quitarnos TODAS LAS REDES SOCIALES porque "son lo peor".

Lo mismo le pasaba a las pobres ratas.

Y es que eso de la incoherencia, la incertidumbre, no lo llevamos bien, ya lo sabemos. Por ello, aunque enganche mucho, aunque el subidón sea muy gustosito, psiconsejito del día: un refuerzo intemitente nos quitará el aliento… Pero también la salud mental. Si es intermitente, ahí no es.

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