"La esquina + Violenta" de Çantamarta

El trío mezcla folklore latinoamericano, hip hop y sonidos urbanos en el trabajo más ambicioso de su carrera

31 mayo 2026 ·
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El proyecto formado por Beni, Luis y Omar vuelve a demostrar que su música siempre ha ido mucho más allá de una simple mezcla de géneros. Aquí hay emoción, mirada social y una necesidad constante de contar historias que normalmente quedan fuera del foco.

Desde hace tiempo, Çantamarta se mueve en un terreno muy suyo. Un espacio donde la tradición latinoamericana convive con la electrónica, el hip hop y la sensibilidad urbana europea sin sentirse forzada. Y eso, hoy en día, no es tan fácil. En “La esquina + violenta” esa identidad se vuelve todavía más sólida. Las canciones suenan cálidas y crudas al mismo tiempo. Como caminar de noche por una ciudad desconocida mientras alguien toca una guitarra en una ventana abierta.

El álbum llega además en uno de los momentos más inspirados de la banda. Después de trabajos como “PASARELA” o “nomeolvides”, el grupo sigue ampliando su universo creativo con una naturalidad casi sorprendente. No buscan encajar en tendencias concretas. Tampoco necesitan sonar perfectos todo el tiempo. Ahí está precisamente parte de su encanto.

Çantamarta mezcla raíces latinas y vanguardia urbana

Escuchar “La esquina + violenta” es entrar en un paisaje lleno de contrastes. Hay guitarras acústicas delicadas, ritmos acelerados, bases urbanas y mucho peso emocional en cada letra. Todo convive sin miedo. Sin pedir permiso. Çantamarta entiende la música como un espacio libre y eso se nota desde la primera canción.

El disco construye una narrativa inspirada en las experiencias de quienes viven entre culturas, ciudades y realidades distintas. Luis aporta esa raíz latinoamericana que atraviesa todo el proyecto, mientras Beni y Omar llevan las producciones hacia un lugar mucho más experimental y contemporáneo. El resultado tiene personalidad propia. Y sobre todo, verdad.

También destacan las colaboraciones del álbum. Figuras como Lil Supa, Caleb Calloway o Betsayda Machado suman nuevas capas a un trabajo que ya de por sí respira riqueza musical. Cada participación parece elegida con intención. Nada sobra. Todo tiene sentido dentro de ese universo emocional y urbano que propone el grupo.

Un disco que habla de la vida real sin perder belleza

Hay canciones en este álbum que golpean directamente. “Melancolía”, por ejemplo, aborda el suicidio desde una mirada sensible y humana. Otras como “mi prima fue mamá otra vez” y “yo que conozco la maldad” retratan situaciones cotidianas con una crudeza muy cinematográfica. Çantamarta consigue algo complicado: hablar de temas duros sin perder belleza en el camino.

La propuesta visual que acompaña al disco también ayuda a construir esa atmósfera. Todo el imaginario de “La esquina + violenta” está cuidado al detalle, desde los vídeos hasta la estética general del proyecto. Hay referencias culturales muy claras, pero nunca se sienten impostadas. Más bien parecen fragmentos reales de una memoria colectiva.

Con este nuevo trabajo, Çantamarta confirma que atraviesa una de las etapas más importantes de su carrera. El grupo sigue creciendo sin abandonar su esencia. Y quizá esa sea la clave de todo. Mientras muchos artistas persiguen fórmulas rápidas, ellos siguen apostando por canciones que cuentan algo. Canciones que miran alrededor. Canciones que, incluso cuando duelen, también abrazan.

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