El festival que cambia el backstage por crear comunidad

Soundit lleva la verdadera cultura rave al Prat de Llobregat en dos jornadas de festival marcadas por dj's como Nina Kravitz y Óscar Mulero

23 julio 2026 ·
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La oscuridad industrial de los clubs en Berlín se mezcla con la comunidad de los garitos neoyorquinos. Todo para llevar la verdadera cultura rave al Parc Nou del Prat de Llobregat. Después de dos jornadas de Soundit queda claro que otra forma de entender los festivales todavía es posible.

Mientras los macrofestivales compiten por los mejores carteles, la decoración más impresionante y el mayor número de asistentes, Soundit apuesta por crear una comunidad alrededor del techno. La unión perfecta entre la música, la arquitectura, la naturaleza y las conversaciones con desconocidos.

Porque la idea no es solo venir a bailar, sino a crear conexiones en un espacio. Y este año al ritmo de Nina Kravitz, Honey Dijon y Oscar Mulero.

Mucho más que un festival

Soundit es una declaración de intenciones. Desde su entrada hasta los escenarios pensados para crear una experiencia completa. El festival no deja espacio para el postureo. Aquí el protagonismo no está en los reservados ni en los VIP. Está en el sonido, en la pista y en la gente.

EL·LIPSE aparece como un hangar industrial en medio de la naturaleza. El punto de unión del Soundit y la main del festival. Un homenaje a la estética de las fábricas abandonadas de Berlín, pero trasladada a plena naturaleza. En este escenario Nina Kravitz sirvió un ejercicio de hipnosis colectiva. Oscar Mulero demostró una vez más por qué sigue siendo uno de los nombres imprescindibles de la electrónica europea. El humo, las luces y la profundidad del sonido crean la vibra perfecta al ritmo de importantes artistas como Radd y una Helena Hauff más movida.

¿Imaginas trasladar las icónicas fábricas abandonadas de los clubes berlineses a un bosque? LABERINT es el lugar perfecto donde perderse entre las luces, los árboles y el mejor sonido. De la mano Void Acoustics las instituciones de Ilian Tape y TraTraTrax vibraron por todo lo alto. El set venezolano de dj Babatr vs dj Yirvin marcó la diferencia. El combinado perfecto entre los ritmos latinos, electrónica experimental y un público entregado a la música más bailonga del Soundit. Hasta los árboles crearon la atmósfera perfecta para el cierre de DVS1.

Las luces y los reflejos de este escenario se unen en un entorno circular para crear HALO. No importa dónde estés. Es la verdadera terapia donde todo el mundo está conectado al ritmo del house. Además del cierre de John Talabot frente a las leds que hicieron único el escenario. A su lado se encuentra ECO. Toda una zona espiritual con especial cuidado a los ritmos graves y profundos. El escenario más pequeño, íntimo y peculiar con sus pivotes de luz. Desaparecen las jerarquías para dar paso a la electrónica más experimental.

Backstage vs comunidad

La gran novedad es Ressò. Un espacio donde conectar, conversar y conocer nuevas historias. La antítesis de los festivales convencionales que buscan ampliar los reservados VIP y sobrepasar el aforo. Mientras un escenario hace bailar, Ressò obliga a parar.

Soundit es una comunidad y Ressò es su principal baza. Mesas redondas, entrevistas, radios comunitarias y conversaciones abiertas conviven con la pista de baile en un quinto escenario. Y la zona de descanso recordó que la cultura electrónica se construye también fuera de la cabina.

La filosofía del festival

Lo mejor de Soundit no estaba en la programación del festival. Si no en el césped, los bancos y los pasillos.

La zona de descanso es donde se crea la verdadera magia: mesas justas para acoger a varios grupos de personas con música de fondo. Y ahí es donde conoces una pareja formada por una argentina y un español unidos por el amor y la música, pero separados por el mundial. Un palestino que recuerda con nostalgia e impotencia su ciudad, Nablus. O la barcelonesa que apostó por el amor propio por encima de una relación tóxica en un viaje a Madrid.

En Soundit se mezclan las historias porque toda la filosofía del festival está pensada para que ocurran. Todo está diseñado para ello: no hay jerarquía, ni backstage, ni florituras. Desde el césped chill o dándolo todo en la pista. Lo que está claro es que no hay una forma correcta de bailar y que saldrás del festival con una nueva playlist.

En Soundit descubres artistas, historias e incluso un gallo autóctono con las patas azules. Porque al final, el mejor escenario del festival nunca fue uno de los cuatro.

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