Escultura, ASMR y globos esto es Dreamcore lo último de Filip Custic

El artista hispano-croata sorprende a los viandantes de la Puerta del Sol en Madrid con una forma que desafía a la gravedad y al resto de esculturas de la plaza

19 diciembre 2023 ·
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Los cuerpos acrobáticamente dispuestos de Filip Custic y Virgen María (María Forqué), sustentados de manera precaria por decenas de globos de diferentes tamaños y colores, componen una onírica estructura que ocupa decidida el espacio público. Protegidos tras unos cascos hiperrealistas, los artistas se camuflan en el entramado urbano, donde su epidermis, su falta de expresión y el plástico pulido de los globos son confundidos con el brillo marmóreo de las estatuas urbanas.

No obstante, las posturas imposibles de Filip Custic y Virgen María rápidamente despiertan la duda. Ante la contemplación atenta, la obra se reafirma como un anti-monumento, como una contra-escultu- ra enfrentada a los dignos nombres de los políticos, de los militares y de los descubridores que vertebran las plazas, las esquinas y las rotondas de la ciudad.

La inestable quietud de la pieza establece así una comprometida hermanada con los artistas callejeros que se ganan la vida, bloqueando su figura durante horas, con los performers ambulantes, con los falsos robots de cartón, con los imponentes peluches inflables y en definitiva, con todas aquellas personas que viven la ciudad de manera creativa ante la rígida estasis del granito y el alquitrán.

Bajo el título Dreamcore, Filip Custic, siempre interesado en la cultura de internet, en los procesos de deshumanización, en el filtro y en el retoque, abandona el espacio virtual en un ejercicio de traducción donde estas realidades se materializan como simulacro en el horizonte de la metrópolis. Entre lo duro y lo blando, entre lo etéreo y lo concreto, entre la piel y el pixel, el artista genera una escultura que le permite habitar el intersticio creativo que distancia estos binomios polarizados y atravesados por la grieta y el hueco. Torsionando el cuerpo, retorciendo el hueso y el músculo en escorzos improbables, Filip Custic ocupa la brecha mientras asume el riesgo de situarse en un espacio que se tambalea de manera permanente.

Replicando las mecánicas de la ciudad y trasladando al callejero el léxico y los ambientes vir- tuales, dreamcore genera una experiencia inhóspita y distante a la vez que colorida e íntima. La plaza pública, habitualmente iluminada, sonriente y decorada es también un lugar desolador. Las luces y los escaparates resaltan las virtudes del presente mientras señalan la dureza del hormigón y las miserias de la urbe. Igualmente, los globos de colores o lo espectacular de las posturas circenses de filip custic y Virgen María conversan con la inquietante sonrisa congelada de los rostros de los artistas.

Lo infantil y lo lúdico de la pieza refuerzan el permanente diálogo con aquello que resulta inquietante. filip custic recorre de nuevo el camino liminal de lo sini- estro: la obra se sitúa entre un cumpleaños y un cuerpo disecado, entre una piñata y un robot humanoide, entre una plaza y un backroom, entre la escultura y la carne.

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