Esta es la causa por la que tu cerebro te engaña

Tu cerebro te engaña. Sí. Y el mío, a veces también, que lo de psicóloga no me quita lo humana

6 febrero 2024 ·
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Nuestro cerebro nos engaña pero sin mala intención. Se trata casi más de un error que de un engaño. Un ejemplo de esto es el pensamiento polarizado, esto es, que tendemos a ver la realidad de forma dicotómica. Pero, ¿Por qué ocurre esto?

Imagina que es tu primer día en un curro nuevo. Llevas dos días durmiendo mal, comiendo poco (o demasiado) y yéndote por la pata de los nervios. Por fin ha llegado el día y te encuentras ahí en medio de una oficina sudando la gota gorda siendo "formada" por una compi a la que no le hace ninguna gracia la tarea que la jefa le ha asignado (tiene una pila de tareas pendientes y tú eres "lo que le faltaba").

Tratas de respirar, no cagarte encima y atender a todo lo que te sea posible: la cantidad ingente de información que te hace llegar tu compañera, el goteo constante de nombres nuevos de compañeros que se te presentan, las tareas que la que te precedía dejó sin acabar, las localizaciones de todo el material necesario para hacer dichas tareas, tu usuario y contraseña, los códigos del teléfono, lo que no puedes hacer "bajo ningún concepto", cuántos cafés se permiten al día y cómo hacerlos sin que se termine de romper la cafetera, etc.

Economía cognitiva o que tu cerebro es vago, vaya.

Este primer día de trabajo supone un esfuerzo tremendo para nuestro cerebro. Os digo por qué, porque el funcionamiento de nuestro pensamiento se basa en la economía cognitiva, es decir, resuelvo la situación con el mínimo de recursos que tengo. Nuestro cerebro no suele estar pendiente de cada detalle que nos rodea en cada segundo de nuestro día a día. Imaginaos que todos los días fueran "vuestro primer día", qué fatiga.

Normalmente el cerebro aprende. El primer día es eso, el primero, y a partir de ahí "p´arriba". Las primeras veces nuestra atención está al 200%. Somos como una esponja. Para cada problema que se plantee o cada situación dudosa voy a tomarme mi tiempo para hipotetizar y analizar posibles vías de actuación hasta dar con una solución adecuada. Desde los dilemas más complejos dentro de mi nuevo puesto de trabajo hasta ponerme un café sin cargarme la cafetera. Sin embargo, a medida que pasan los días esto comienza a automatizarse, se crean ciertos "atajos" para llegar a una solución.

Estos "atajos" se llaman heurísticos en psicología. El término de heurísticos se refiere a los atajos mentales que se utilizan para ahorrar recursos cognitivos. Es decir, empleamos formas más fáciles o caminos sin tantos inconvenientes para solucionar una cuestión de forma rápida y efectiva.

Y esto, amiguis, hace que interpretemos la realidad así, tomando el camino más corto. Más simple.

La comodidad de los extremos.

Sí o no. Todo o nada. Me gusta o no me gusta. Fandom o hate. Seguimos o cancelamos. Esta forma de pensar es la polarización. Queramos o no, es una forma muy simple de interpretar la realidad, quizás demasiado, ¿no? Entre un extremo y el otro suele haber alternativas en medio. De hecho, si os dais cuenta, los extremos son extremos precisamente porque abarcan muy poca probabilidad de que ocurran o sean reales.

Por ejemplo: "Si haces algo sé la mejor haciéndolo, si no mejor no lo hagas". Bueno, siento decirte que si todas las personas nos movemos con ese objetivo de ser "la mejor persona haciendo esto" es muy poco probable que nos sintamos felices y satisfechos con lo que hacemos. Existe UNA posibilidad de ser la mejor haciendo algo entre todas las personas que existen haciendo ese algo. ¿Esto me quita derecho de hacer ese algo? Esto desde el pensamiento dicotómico sonaría más o menos así: "otro año no siendo la mejor haciendo esto, vamos que soy una mierda y mi trabajo es mediocre, no sé para qué me esfuerzo".

Las mates.

El caso es que por probabilidad, es muy poco probable que seamos los mejores (o los peores) haciendo algo o saquemos la mejor nota (o la peor) o seamos los premiados en algo. Porque lo probable es estar "en el medio", en esa escala de gris. De hecho de chiqui en clase de mates nos enseñan cosas útiles, (no todo es máximo común divisor y mínimo común múltiplo) nos enseñaron que "la media" es una medida que se utiliza para representar la población, para representar la realidad.

Sabiendo que el término medio es más probable, por tanto más realista, ¿por qué nos empeñamos en ver la realidad de forma tan extrema? Porque es más fácil para nuestro cerebro elegir entre "esto o aquello" que estar reflexionando todas y cada una de las posibilidades existentes. Esto, por supuesto, es algo que puede ser eficaz pero también conlleva a errores, o sesgos, como lo llamamos en psicología.

Fandom o hate.

De hecho este sesgo puede hacernos "esclavxs" de nuestra propia manera de ver la vida y el mundo. Por ejemplo al formarnos una opinión sobre algo, solemos caer en esta polarización. Ante un conflicto o una realidad, parece que solo existen dos interpretaciones contrapuestas. Para que me entendáis, nos dan la información como en un examen tipo test: "Fulanita de tal sube una foto en redes regalando gorritas a niños nicaragüenses durante un viaje" A) La funamos B) Menuda reina.

Ante este panorama nuestro cerebro dice: "anda, que no tengo que informarme, ni interpretar, ni tener en cuenta nada, que me lo dan todo hecho, de locos, aquí me quedo que parece cómodo" y se sienta en el sillón que más se acerque, de primeras, a lo que pienso". Por lo tanto, no eres tan libre como crees. Tus opiniones muchas veces ya están filtradas a través de este sesgo de polarización. Y aprovecho para decirte desde aquí: no tienes por qué tener la solución ni opinión para absolutamente todo lo que acontece en el mundo. Es normal dudar o no saber qué opinar. De hecho, como estamos viendo, lo raro es saber claramente lo que opinamos sobre cada cosa que ocurre.

Todo o nada.

¿En qué más situaciones nos encontramos este sesgo? En personas muy perfeccionistas. Y ya os digo desde ya: por favor, aquellas personas que creáis que quedáis de lujo cuando decís en una entrevista de trabajo "mi mayor defecto es que soy muy perfeccionista" por favor, stop, leed esto. Las personas muy perfeccionistas son abanderados del "todo o nada". Se exigen un alto nivel de rendimiento, tanto que a veces estos objetivos no son realistas, por tanto inalcanzables. Lo que les lleva al bloqueo y a la frustración.

¿Te suena? Se te ha metido un poquito de perfeccionismo en el ojo, ¿eh? Efectivamente, querido, querida, esto es procrastinar. Como vemos a veces no se trata de tener un mal día o de darnos pereza (que oye, también podría ser), sino de marcarnos una "to do list" más larga que la biblia y pretender cumplirla antes de la hora de comer. Es que eso bloquea a cualquiera, coleguita. En cuanto veo que son las 11 y no he llegado a tachar ni la mitad de la lista, no solo me bloqueo, sino que me siento inútil y empiezo a castigarme mentalmente "soy lo peor".

Así que, con todo esto, psiconsejito del día (que uso mucho en sesión): cuando algo te parezca que solo tiene dos soluciones posibles y antagónicas... Dale otra vuelta cariño, busca los grises y no pares hasta encontrarlos.

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