¿Estudiar una carrera sirve realmente para conseguir trabajo?

El camino después de la Universidad, una entrada difusa a un mundo complejo

24 agosto 2026 ·
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Una generación que ha vivido bajo la creencia de que tras estudiar en la Universidad se encontraría las puertas del mercado laboral abiertas de par en par. Y que finalmente se ha encontrado con un mundo lleno de competitividad y con oportunidades muy limitadas. A los 18 años, todo joven recién salido del instituto, se le invade a preguntas de cuál va a ser el camino que va a elegir para seguir sus estudios, dando por hecho, que será de la mano de la Universidad. Pensando que tras 4 años en esta institución, lo siguiente, será pan comido.

Lo que tanto tiempo han creído y nos han hecho creer; "Estudia que así conseguirás un buen trabajo," "Si no vas a la Universidad no vas a llegar a ningún lado” y todo este discurso señalando a la Universidad como solución, aportando la tranquilidad suficiente de saber que tu futuro está asegurado.

Pero la situación es distinta a lo imaginado cuando llega el momento de la entrega de tu diploma. En efecto, tienes un grado. Tienes una licenciatura y estás especializado en un campo. Pero parece no ser suficiente. Por lo que lo más probable es que tengas que alargar esta formación con másters o grados paralelos.

Habiendo hecho todo lo que tendrías que hacer te encuentras con una mano delante y otra detrás

Incluso, en determinados sectores laborales, ni con esa formación el futuro se esclarece, la competitividad es masiva y la oferta de trabajo reducida. Habiendo hecho todo lo que se supone que tendrías que haber hecho te encuentras con una mano delante y otra detrás y conformándote con contratos basura o trabajando de cualquier cosa para ir manteniéndote mientras intentas hacerte un hueco en el panorama.

Lo que en un comienzo fue originado por la buena intención de las generaciones pasadas. Instando a que hacer una carrera te haría la vida más fácil, se ha convertido en una pesadilla con un puerto muy difuso. Derivando más que en soluciones profesionales. En obsesiones con seguir consiguiendo compulsivamente títulos con la esperanza de que esto en algún momento te llevará a algo.

La realidad resulta desesperanzadora, pero no todo es tan negro como parece. Es cierto que, algunos estudios tienen menos salidas que otros, pero la comparativa que existe ya no solo con las generaciones pasadas. Viendo que antes la gente se colocaba laboralmente mucho antes. Sino con el propio compañero de tu edad que consigue un buen puesto es lo que más peso causa en el pensamiento de si algo estaremos haciendo mal.

El mundo profesional se ha vuelto algo despiadado por la extrema competitividad

El mundo profesional se ha vuelto algo despiadado por la extrema competitividad y la tendencia a la ambición desmedida. Que si bien es cierto que todo profesional tendría que ser inherentemente ambicioso. Esta ambición no se crea tanto desde un punto de vista de automejora sino más desde ser mejor que los demás.

En este mar de dudas en el que te sumerges cuando tu vida académica pone su fin. Es fácil sentir que te ahogas con el paso del tiempo. En esta situación, el confiar en tu esfuerzo y disfrutar del proceso y del aprendizaje es el timón al que hay que sostenerse.

Es cierto que las circunstancias a veces no reman a tu favor, pero la disciplina y constancia acaban dando frutos a largo plazo. Aunque a veces el recorrido no sea el planificado o tal y como lo esperabas. El afán de superarse a uno mismo resulta por conseguir grandes proyectos.

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