Entramos en Soho House y nos dimos cuenta que adidas Originals había transformado el espacio en un hotel donde todo giraba en torno a una idea clara: encontrar a las nuevas Superstars. La atmósfera era casi cinematográfica, con rincones pensados para perderse y una estética lo-fi.
Entre conversaciones, flashes y estilismos relajados, las protagonistas silenciosas eran las icónicas Superstar, reinterpretadas para una nueva generación. Una vez tuvimos la primera toma de contacto, la noche dio paso a la cena. En la que estaba presente una gran parte de la comunidad creativa de Barcelona. En el menú pudimos degustar una selección de platos con influencia italiana preparados para la ocasión.
Durante el evento, la silueta Supertar aparecía en cada escena sin forzarlo. Clásicas, reconocibles y con ese equilibrio entre herencia y actualidad que define a adidas, funcionaban como hilo conductor de la noche.
Las protagonistas silenciosas eran las icónicas Superstar
Posteriormente a la cena, algo se agitó en el ambiente cuando Grecas tomó el espacio. El B•Series Bonus Track daba comienzo con el artista soltando sus mejores barras. El Hotel Superstar se revolvía mientras Grecas no paraba quieto, recorriendo toda la estancia soltando sus temas.
Para terminar con uno de sus temas clave: "¿Qué culpa tiene el lunes de no ser un sábado? (Escrito en la M-30)" subido encima de la barra y dando la vuelta al público". No había distancia entre artista y público, y eso se notaba en cada gesto.
Después del show, Meritxel de Soto tomó el control con un set que alargó la experiencia hasta bien entrada la noche. Con un ambiente más de club en el que se integraban los looks personales, mezclados con prendas propias y piezas deportivas, reforzando esa idea de estilo real que no necesita artificio.
Meritxel de Soto tomó el control con un set que alargó la experiencia
En ese punto de la noche, la experiencia se percibía como una forma de habitar la marca desde dentro, donde cada invitado construía su propia narrativa visual alrededor de las siluetas. La propuesta cobraba todo el sentido: no se trataba solo de presentar unas zapatillas, sino de construir un contexto donde comunidad, música y estilo convivieran.






