Antonio Ovejero ya ha trazado un camino claro en el mundo del arte. Ha convertido la pintura en el eje central de su vida, dedicándose plenamente a la creación y consolidándose como un artista emergente con una identidad propia y reconocible.
Desde la infancia, la pintura ha sido una constante en su entorno. Proveniente de una familia de artistas, con un padre y un hermano dedicados a la misma disciplina, su trayectoria parece casi natural. Sin embargo, lejos de ser una mera cuestión de herencia, Antonio ha sabido transformar esas influencias en un lenguaje pictórico único, en el que conviven la tradición y la contemporaneidad.
Antonio Ovejero fusiona la estética del arte pop con referencias al imaginario tradicional, especialmente a la figura de la mujer en su entorno más cercano. Su serie "Señoras" es un claro ejemplo de este enfoque, donde retrata con gran sensibilidad a las mujeres de generaciones pasadas, rindiendo homenaje a su fortaleza y resiliencia.
En esta charla, Antonio Ovejero nos sumerge en su universo artístico, compartiendo sus influencias, su proceso creativo y la importancia del contexto en la construcción de su identidad como pintor. A través de sus palabras, descubrimos a un artista con una mirada única sobre la realidad, que busca reinterpretarla y dotarla de nuevos significados a través del color y la forma.
Sirva como carta de presentación. ¿Quién es Antonio Ovejero y a qué se dedica?
Antonio Ovejero soy yo (risas), tengo 24 años, estudié la carrera de Bellas Artes y más tarde hice el máster de producción artística. Ya en el máster comencé a dedicarme más o menos al mundo del arte y ahora es cuando estoy empezando a profesionalizarme dedicándole absolutamente todo mi tiempo al arte. Aunque esto va también por temporadas.
Vengo de una familia en la que mi padre también era pintor, mi hermano Miguel Ángel también es pintor, entonces como desde que tengo uso de razón, la pintura ha estado siempre, por una parte, o por otra en mi vida.
¿Se puede hablar de influencias familiares en tu determinación a la hora de elegir ser artista?
Creo que sí, que las influencias existen en todo lo que te rodea, quiero decir, cada artista y cada persona que es creadora en cualquier ámbito estamos influenciadas de una manera implícita o explícita directamente de nuestro contexto. El contexto es lo que hace el artista, en mi opinión. Obviamente y cien por cien yo estoy muy influenciado por mi familia.
Sobre todo con el apoyo familiar, que es una cosa yo considero muy importante también. Para ser artista o por lo menos tenerlo muy claro pronto es necesario un apoyo familiar y de tu entorno muy grande. Existen muchas personas, y lo conozco por amistades y gente que tengo alrededor, a las que dedicarse a lo que se dedican no ha tenido una aceptación directa y yo, sin embargo, creo que soy un privilegiado, en este caso porque en mi familia ha estado siempre muy bien visto que yo quisiera ser pintor.
Mi padre era un pintor excepcional, un artista como la copa de un pino y mi hermano también lo es. Siempre he tenido el apoyo, sobre todo, de mi madre, que es la que más confianza ha puesto en mí y la que me sigue apoyando a día de hoy. Ella es escritora desde hace tiempo y eso provoca también una retroalimentación entre los dos, a través de muchas conversaciones que tenemos en torno a muchas cosas. Es muy importante el círculo donde estás para también la motivación y el apoyo, y con ella siempre ha sido: “¿Quieres hacer esto? Yo te voy a ayudar a ello”. Por eso me considero un privilegiado acojonante, la verdad.
A pesar de ello, ¿es la pintura una vocación natural o adquirida con el tiempo?
Creo que la mayoría de cosas son adquiridas, no creo que desde el feto de mi madre yo hubiera dicho quiero ser pintor, sino que es una cosa que vas viendo y que vas buscando. Cualquier práctica artística es un modo de lenguaje de la propia persona y de la propia creación. También existe la creación porque te nace crear y, en mi caso, sí que ha seguido un camino recto por así decirlo. Yo lo he visto, he visto mucho arte, sobre todo centrándome en la pintura y esto ha conseguido que me sintiera muy identificado a la hora de seguir ese camino.
De otra manera, a la pregunta ‘¿Qué quieres ser de mayor?’ ¿Qué hubiera respondido el pequeño Antonio cuando era un niño?
Yo quería ser rey o tractorista, de pequeño me flipaba todo lo que tenía que ver con lo ostentoso, lo señorial, las cosas de palacio, los dorados… De hecho en mi casa había tres sillas que cada hermano decoraba a su modo y yo me la hice dorada entera. Sin embargo, fue a partir de la muerte de mi padre cuando tuve clarísimo que quería dedicarme a la pintura, dentro de lo claro que puede tener un niño de diez años a qué quiere dedicarse. En cierta manera sí que fue una cosa como de legado, implícita.
Dos años después de su fallecimiento, le pedí a mi madre por reyes un maletín de óleo, me lo compró y ese mismo día fui a un altillo que había en mi casa y me puse a pintar. Es curioso porque cogí una manzana, la coloqué en una silla y me puse a pintarla a modo bodegón, pero el fondo no me gustaba y pinté entonces un estampado de rayas naranja y azul.
Por curiosidad y sobre historia del arte, ¿qué etapas o pintores/pintoras históricos han servido como mayor fuente de inspiración en tu búsqueda personal y en tu carrera profesional como artista?.
En cuanto a pintura, a pesar de no haber estado muy influenciado temáticamente por el realismo mágico que hacía mi padre, ese realismo mágico de los años ochenta y noventa en España, sí que lo he estado cromáticamente y de hecho mis primeros cuadros iban más ligados a esos tonos. Siempre he buscado en la pintura una cuestión temática, es decir, lo que me llamaba la atención pintar.
Estuve mucho tiempo reflexionando respecto a eso y veía como lo que más me nacía pintar eran escenas cotidianas. Creo que mi pintura se construye de una manera muy conjunta a la temática que conlleva porque es por lo que pinto en realidad, me gusta que me suscite alguna cosa o que me recuerde algo, que junte cosas que tengo guardadas en la cabeza o que quiero ver.

La mayoría de artistas que me molan son artistas de mi generación, creo que hay mucha peña haciendo cosas y sobre todo aquí en Valencia. A nivel nacional hay muchos artistas que me flipan como Ana Barriga, Julia Santa Olalla o Panblo Merchante... y muchos artistas que ahora mismo están en un nivel muy top y muy chulo, que sirven de inspiración porque hablan de cosas más o menos rebuscadas pero frescas en la práctica, y eso es lo que me mola. Pienso que mi obra bebe mucho de ciertos planos fotográficos y cinematograficos. Y aunque yo esté más ligado a la neofiguración, a día de hoy veo una obra de Lucian Freud, o un Antonio López y me parece una locura, pero me mola porque creo que lo que está haciendo esta generación es coger todo eso y transformarlo en algo más popero.
Has hablado en varias ocasiones utilizando el término neo pop costumbrista para bautizar un estilo, digamos, propio y genuino. ¿De qué se trata?
En febrero de 2023 hice una exposición con el nombre ‘Señoras’ en la que venía de una obra bastante más lúgubre, que tocaba el luto, y entonces a través del desapego empecé a introducir estampados, recargándolo todo mucho. Recuerdo que en una entrevista me preguntaron cómo definiría ese estilo y dije: “esto es un neo pop pero costumbrista”. No es que yo sellara como tal ese término pero hacía referencia a lo que estaba contando, es neo pop porque obviamente es una pintura actual con matices que se asemejan al arte pop, trabajando una estética muy kitsch, pero por otro lado es costumbrista, es una escena que busco en algún recoveco y que me llama la atención, a la que le veo toda esa fuerza.
¿Qué representan para ti todas esas ‘Señoras’ que pintas en tus cuadros?
Todo lo que narro nace en torno al imaginario de mi abuela y de las amigas de mi abuela. He pasado mucho tiempo con mis abuelos, igual que ha pasado en numerosas familias españolas que por situaciones económicas, sociales, etc. los abuelos de nuestra generación han sido más padres que en muchas otras. Han sido un apoyo muy fuerte.
Mi abuela ha sido modista toda su vida y para mí la mayoría de los recuerdos de mi niñez con ella están en ir a comprar retales, ver como cosía, como hacía los vestidos, como los diseñaba… y ayudarla. Todo eso lo he unido mucho y creo que lo he utilizado muy explícitamente en mi obra. Al final el estampado y todo lo que tiene que ver con la moda va hilando firmemente a mi obra actual, que en un principio tenía que ver con darle color a mi obra y, de repente, empecé a explotarlo al ser consciente.
Para mí, las señoras de las que hablo representan todas esas abuelas que yo he visto, que se peinan, se plantan en el tocador y se ponen su vestido, su colonia, sus joyas y cogen una silla de plástico para sentarse en la puerta de su casa. Esa es la señora, por antonomasia, es la unión de la elegancia con la cotidianidad pura y dura. En todo esto hay una parte de estatus o empoderamiento, de decir estoy bien, he conseguido tener todas estas cosas. Todo este ensalzamiento es un reflejo de esa muestra.
¿Cuánto de resiliencia hay en ellas?
Son mujeres que vienen de una España jodidísima, mi abuela con 20 años vino a Valencia con una mano delante y otra detrás, con su marido con quien se había casado el día anterior, a vivir a una habitación y buscar trabajo de cualquier cosa, viniendo de una austeridad acojonante.
En mis anteriores obras sí que ha habido muchísima resiliencia, como en Mujeres en color: retratos sobre el luto, dónde entrevisté a ocho mujeres que habían realizado el luto o que habían vivido de cerca ese rito. A raíz de las entrevistas y de los archivos fotográficos que ellas me prestaron, elaboré el proyecto pictórico.
Siendo ‘el fresco’ y no hablo de pintura en este caso, identidad cultural de las regiones más rurales y prácticamente desconocido en los núcleos urbanos, ¿cómo explicarías tu experiencia y participación en esas reuniones sociales en sillas de enea o hamacas playeras durante las tardes y noches de verano?
Esa sensación y el recuerdo que tengo son esas típicas señoras del pueblo y demás vecinos, mi experiencia es la de espectador y la de un niño con intriga, como estar en la sala de un cine, me sentía así. Siendo un crío me sentaba a escuchar todo lo que hablaban, les preguntaba y ellas me contaban batallas de vida. Lo recuerdo también como un encuentro social que me parece superenriquecedor, estar con gente con la que te has criado jugando en esas calles, y creo que es muy importante porque eran encuentros de espera a nada, estar tranquilamente sentados. Había mucha familiaridad, en una ciudad más grande hoy en día es inconcebible salir a la calle con una silla y que se siente algún vecino contigo.
Si alguien te preguntara, por ejemplo: “Oye Antonio, me encantaría que pintaras a mis abuelos algún día".
Estos últimos dos años he estado más centrado en estar produciendo lo que yo quisiera, porque hasta el momento los encargos que había recibido eran muy personales. Es difícil discernir porque al final soy un pintor figurativo y los encargos que voy a recibir son esos y no los que a un pintor que trabaja la abstracción geométrica. Acepté un par al principio, es dinero y está de puta madre pero veía que por mucho que estuviese pintando no estaba pintando lo que yo quería. Los encargos que he aceptado ha sido porque han tenido una unión temática con lo que hago.
Hubo una chica majísima que me preguntó si hacía encargos y bueno, le dije que me contara un poco su idea y que si no podría redirigirle a otros artistas amigos míos más abiertos a encargos (muy importante el apoyo entre artistas). Me habló de su abuela, que era una persona mayor y había pasado mucho tiempo con ella, que para ella era el estampado de las baldosas de la cocina que tenía en la casa de no sé dónde, que ese era el recuerdo que tenía cuando pensaba en ella. Fue como: "cariño, esto está hecho, pásame fotos de esas baldosas". Y a través de esa fidelidad al estampado como sello identitario que venía trabajando le hice el cuadro, fue toda una sorpresa para su abuela cuando vino al estudio bajo el pretexto de que era amigo de su nieta (no nos conocíamos de nada) y se vio allí.
¿Cómo es abrirse paso e intentar hacerse un nombre en el mundo de las artes plásticas?
No sé, a mi me gustaría que esta pregunta me la hicieras dentro de diez años. Creo que es muy complicado, que hay que currar como un loco y creer mucho en lo que haces para encontrar un sitio. Aunque ahora mismo también hay una cosa muy chula, pese a que yo no me muevo mucho por redes sociales porque soy nefasto, pero las redes son un portal guay que va a cambiar bastante el paradigma en torno al comercio del arte. Por ejemplo ahora una persona de China puede comprarte un cuadro personalmente desde allí. El intermediario es un agente muy importante.
¿La creatividad hace el talento?
Se construye. Cada persona tiene más facilidad en algunas cosas igual que hay gente que tiene más empatía o sonríe más que otras, que tiene más talento o menos. Pero esa facilidad y ese talento si no lo trabajas se convierte en una mierda. Hasta una dificultad que tengas si la trabajas puedes conseguir algo positivo.
Sobre todo creo que en el arte las cosas buenas se construyen y se trabajan muchísimo. Sol LeWitt decía que es difícil arruinar una buena idea, la clave está en cómo trabajarla y materializarla. A mi me flipan otras obras que son totalmente distintas a las mías, siempre que hay un buen trabajo detrás. Y eso se ve en el bagaje de los artistas.

¿Son hoy día las redes sociales un motor de impulso para ese talento?
Obviámente, de hecho las redes han conseguido que dentro de poco vaya a tener un artículo sobre mí publicado en Binary (risas). Quién me dice a mi que a través de esta entrevista no me contacte una persona que vive en Chicago y me diga: "Oye, vente a hacer una exposición". Yo que coño sé. Son un canal muy potente pero a la vez muy difícil de llevar, ser persistente con él, etc. Yo llevo un par de años en redes teniendo una mierda de seguidores, haciendo las cosas bien y eso me ha llevado a pensar si de verdad eso está llegando... También he visto como gente de mi entorno al final tiene que dedicar tiempo en producir pero también tiene que buscarlo para divulgar, porque la divulgación del arte, convencionalmente, siempre ha sido una labor puesta en otras entidades y no en el propio artista.
Mi padre, por ejemplo, tenía un marchante y era el marchante quién le decía: "Hazme tantos cuadros que yo te los vendo". Nuestra generación es una generación que aparte de ser artista también tiene que ser empresaria. Hay una parte estética muy fuerte en redes que es muy difícil de llevar, todo tiene que tener coherencia, sentido, etc. Si tu indagas en la mayoría de artistas que se han consolidado o que han tenido una influencia fuerte en la historia del arte han sido artistas que en diferentes etapas de su vida han cambiado completamente su manera de producir
"Nuestra generación es una generación que aparte de ser artista también tiene que ser empresaria."
¿Qué crees que es necesario para fomentar las artes plásticas entre la comunidad más joven?
Esto mismo, entrevistas, visibilidad... En la televisión en los años ochenta salían pintores, ¿cuándo has visto tú ahora un pintor en la televisión?
De hecho podríamos decir que ahora son completos desconocidos, algo sorprendente.
Totalmente. No hay una visibilidad de las artes plásticas de una manera que llegue, tu pones un articulo de prensa en un periódico cultural el cual se lee un tío que tiene 55 años en su casa, que está muy bien, pero eso no va a llegar al público joven. Si os fijáis, en vuestra revista, el mayor espacio lo ocupa la música, moda y tendencias prácticamente. Necesitamos el apoyo de medios como el vuestro para fomentar las exposiciones, la pintura, el arte de la Gen Z en general a un público de interés cultural. El sentido de todo esto es generar cultura y sin cultura no hay nada.
Para terminar con eso. ¿Dónde podremos ver a Antonio Ovejero y sus obras durante los próximos meses?
Pues el 9 de mayo se inauguro una exposición de una obra mía en el museo de las Claras de Caja Murcia, en Murcia y el 21 de mayo estoy en una exposición individual en un evento privado en Madrid, en Garage Lola. También en la segunda quincena de septiembre inauguró explosión individual en la Galería CLC arte, en Valencia, con motivo de Abierto Valencia (evento de apertura exposicones de las galerías de Valencia).
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