El fenómeno de Sanguijuelas del Guadiana no se entiende sin mirar al lugar del que vienen. Desde Casas de Don Pedro, un pequeño municipio de Badajoz, el grupo ha conseguido abrirse paso en la escena musical nacional sin renunciar a su origen. En apenas año y medio han pasado de tocar en entornos cercanos a llenar salas por toda España, con hitos como varios sold out en Madrid que confirman su impacto. Su propuesta conecta con una generación que empieza a cuestionar el relato tradicional de éxito ligado a la ciudad.
Su música no solo suena, también cuenta. A través de temas como Revolá, el grupo pone sobre la mesa una narrativa poco representada en el panorama actual. Hablan de crecer en un pueblo, de irse y volver, de sentir que el tiempo real empieza cuando se regresa a casa. En un momento donde lo rural vuelve a ocupar espacio en la conversación cultural, Sanguijuelas del Guadiana se posiciona sin artificios, desde la experiencia propia y sin intención de convertirse en símbolo, aunque lo hayan acabado siendo.
Su música no solo suena, también cuenta.
El directo es otro de los pilares de su crecimiento. Su gira Verbena en Vena acumula decenas de fechas y ha agotado entradas en múltiples ciudades, consolidando una comunidad que no deja de crecer. La nueva escenografía recrea La Cochera, el lugar donde empezó todo. No es solo un recurso visual, es una declaración de intenciones que conecta pasado y presente sobre el escenario.
Todo el mundo tiene un pueblo… y algo que contar. En vuestro caso, ¿cuál es la historia que necesitabais sacar con Revolá? ¿Qué significa la palabra?
Yo creo que está claro: con Revolá queríamos enseñar algo que no se estaba enseñando. Dar visibilidad a los pueblos, que muchas veces no llegan a las ciudades, y contar nuestra vida desde que éramos críos.
Al final es eso, demostrar que desde un pueblo también se pueden hacer cosas.
Y la “revolá” viene un poco de ahí, de ese cambio. De estar viviendo en sitios que sentíamos que no eran del todo el nuestro —como Madrid— y pensar que en realidad nuestro sitio era el pueblo. Era como vivir entre semana en un sitio, pero sentir que los días de verdad eran el finde. Y dijimos: vamos a irnos donde estamos a gusto y empezar el proyecto allí.
Con Revolá queríamos enseñar algo que no se estaba enseñando
En apenas año y medio habéis pasado de tocar casi en casa a girar por toda España. ¿Cómo lo estáis viviendo?
La verdad es que nos sorprende hasta a nosotros. No habíamos hecho nunca una gira, ni teníamos disco, y de repente estamos tocando en un montón de sitios. Sentimos un apoyo brutal. Llegamos a los conciertos y vemos que la gente está ahí, que le gusta el show, que lo vive. Y eso nos da fuerza para seguir, ir a más ciudades, a más festivales.
¿Qué es para vosotros eso de vivir fuera y volver al pueblo los fines de semana?
Es una cosa rara. Estás en un sitio donde piensas que no deberías estar del todo, aunque estés bien, pero sientes que es un sitio de paso. Y al final dices: los días que vivo de verdad son cuando vuelvo al pueblo. Por eso también necesitábamos cambiar eso y apostar por estar donde de verdad estamos a gusto.
¿Creéis que os vais a identificar siempre como tres chavales de pueblo?
Sí, eso va a estar siempre. Pero no porque lo hayamos querido construir, sino porque es lo que somos.
Somos tres amigos que se han criado juntos, en el instituto, en las calles, en las fiestas… y ahora estamos en una furgoneta girando. No vamos a renegar nunca de eso. Al contrario, hemos intentado mirarlo de frente y demostrar que ser de pueblo es algo de lo que estar orgullosos.
Somos tres amigos que se han criado juntos, en el instituto, en las calles, en las fiestas…
¿Os veremos por Madrid?
Cuando haya concierto, claro. Ya hemos estado, tres días en La Riviera con todo agotado, así que volveremos.
¿Cómo sentís la vida adulta?
(Risas) No sabemos muy bien lo que es eso. Nuestra vida no es la típica: no es ir a currar todos los días al mismo sitio. Nosotros estamos en el pueblo entre semana y luego los findes viajando, tocando... Intentamos compaginarlo todo y seguir tirando.
Se os está señalando como la voz del mundo rural. ¿Cómo lleváis eso?
Nos ha tocado un poco sin buscarlo. Nosotros no hemos ido con la idea de representar a nadie, simplemente contamos lo que vivimos. Pero bueno, estamos encantados de que se vea así, porque si sirve para demostrar que desde un pueblo también se pueden sacar proyectos adelante, pues mejor.
Nosotros no hemos ido con la idea de representar a nadie,
¿Cómo veis eso de irse del pueblo o quedarse para siempre?
No creemos que tenga que ser una cosa cerrada. Está bien irse, conocer cosas nuevas, vivir en una ciudad… pero también está bien poder volver.
Lo que no nos gusta es esa idea de que si te quedas en tu pueblo vas a fracasar. Creemos que eso no debería ser así.
Hoy es 25 de marzo, una fecha importante en Extremadura por la rebelión campesina. ¿Qué significa para vosotros?
Es un día muy importante para nosotros. Recuerda cuando los campesinos salieron a trabajar la tierra y a decir que la tierra es de quien la trabaja.
Y claro, nosotros tenemos un arraigo muy grande con Extremadura. La agricultura y la ganadería nos tocan de cerca, lo llevamos dentro.
¿Qué se viene ahora?
Estamos con la segunda parte de la gira Verbena en Vena, que ya va por más de 90 conciertos, y con muchas ganas.
Y también con ganas de hacer música nueva. Ojalá pronto haya canciones para otro disco.
