Hablamos con Wade, electrónica global con acento español

El DJ y productor sevillano es uno de los artistas más potentes del circuito internacional

14 enero 2026 ·
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Foto via Wade

Wade se ha consolidado como uno de los DJs españoles con mayor proyección internacional, siendo actualmente el artista nacional con más actuaciones fuera de nuestras fronteras. Su nombre es habitual en los carteles de los principales clubes y festivales del circuito global, reflejo de una carrera construida a base de constancia, identidad y conexión con la pista de baile.

A este recorrido se suma una presencia digital imparable: está a punto de alcanzar el millón de seguidores en Instagram, una cifra que confirma no solo su impacto musical, sino también su capacidad para trascender y convertirse en un referente más allá de la escena electrónica. Hablamos con él para que nos comente el buen momento que está atravesando.

¿Cómo fueron tus primeros pasos en la música? ¿Qué momento recuerdas como el punto de inflexión para crear una carrera sólida?

Mis primeros pasos fueron muy orgánicos, casi inconscientes. Empecé pinchando por pura curiosidad y por la necesidad de expresarme, sin una expectativa clara de a dónde podía llegar. Pasaba horas escuchando música, analizando grooves y estructuras, intentando entender por qué ciertos tracks funcionaban en la pista y otros no.

Mis primeros pasos fueron muy orgánicos, casi inconscientes

El punto de inflexión llegó cuando empecé a viajar fuera de mi ciudad para pinchar y vi que la gente conectaba de verdad con mi sonido, incluso sin conocerme. Ahí pensé: “vale, esto ya no es solo una afición, aquí hay algo que merece ser tomado en serio”.

2025 fue un año muy prolífico en tu carrera. Si tuvieras que elegir un hito reciente que defina este año que está a punto de acabar, ¿cuál sería y por qué te marcó personalmente?

Si tuviera que elegir uno, sería la consolidación de mi proyecto a nivel internacional. No es un solo momento concreto, sino la sensación de ver cómo todo el trabajo de años empieza a alinearse: lanzamientos, giras, respuestas del público y del sector. Personalmente me marcó porque me confirmó que confiar en tu visión, incluso cuando nadie más la ve, acaba teniendo sentido.

Creativamente siento que estoy en un momento muy maduro.

En los últimos 3 meses has recorrido prácticamente todo el globo y cerraste el año en Argentina. ¿Qué supone para ti pinchar allí con un público tan entregado?

Argentina es muy especial. Es un público que vive la música de una forma muy emocional, muy intensa. Pinchar allí no es solo ir a hacer un set, es compartir una experiencia. Cerrar el año en Argentina es casi un regalo: es energía pura, conexión real y una manera perfecta de terminar un ciclo tan intenso.

Eres uno de los máximos exponentes del sonido tech-house en España y a nivel mundial. ¿En qué punto creativo sientes que estás ahora y hacia dónde te gustaría llevar tu sonido en el futuro?

Creativamente siento que estoy en un momento muy maduro. Tengo claro quién soy y qué quiero transmitir, pero al mismo tiempo me permito experimentar más que nunca. De cara al futuro quiero llevar mi sonido a un terreno más personal, sin perder la esencia club, pero incorporando influencias externas, grooves distintos y una narrativa más profunda.

Me encanta salir de mi zona de confort y trabajar con artistas de otros géneros

Hace un año colaboraste con los raperos Natos y Waor. ¿Continuarás explorando trabajar con artistas alejados de coordenadas meramente electrónicas?

Sin duda. Esa colaboración me abrió mucho la mente. Me encanta salir de mi zona de confort y trabajar con artistas de otros géneros porque te obligan a replantearte procesos y formas de crear. Mientras haya una conexión real y respeto artístico, no me pongo límites de estilo.

Ese track se publicó por tu propio sello. ¿Qué significa para ti Criterio y hacia dónde quieres llevar este proyecto?

Criterio es mucho más que un sello, es una extensión de mi forma de entender la música. Es libertad creativa y coherencia. Quiero que siga siendo un espacio donde la calidad esté por encima de las tendencias, donde puedan convivir artistas con identidad propia y donde cada lanzamiento tenga un propósito claro.

La industria es muy exigente y a veces te empuja a no parar nunca

En los últimos años muchos artistas han empezado a hablar abiertamente de salud mental. ¿Cómo has vivido tú ese equilibrio entre la exigencia de la industria y el cuidado personal? ¿Qué rutinas o hábitos te han ayudado a mantener los pies en la tierra?

No es fácil. La industria es muy exigente y a veces te empuja a no parar nunca. He aprendido —a veces a la fuerza— que parar también es parte del proceso. Intento mantener rutinas simples: entrenar, cuidar el descanso, rodearme de gente que me conoce desde antes de todo esto y recordar por qué empecé. Eso me ayuda a no perder el norte.

Con una agenda tan intensa, la creatividad a veces queda en segundo plano. ¿Cómo proteges tus espacios para crear? ¿Tienes algún ritual que te permita reconectar con la inspiración?

Protejo la creatividad bloqueando tiempo, literalmente. Aunque esté de gira, intento reservar momentos solo para escuchar música o experimentar sin presión. No tengo un ritual fijo, pero muchas ideas nacen viajando, en aeropuertos, hoteles o simplemente observando lo que pasa a mi alrededor.

Aunque esté de gira, intento reservar momentos solo para escuchar música o experimentar sin presión.

Tu ascenso en la escena está cimentado en años de trabajo. ¿Cuál ha sido la lección más dura —y la más valiosa— que te ha dejado este camino?

La más dura ha sido entender que no todo depende de ti y que no siempre el esfuerzo se ve reflejado de inmediato. La más valiosa: la constancia. Seguir, incluso cuando parece que nadie está mirando, es lo que realmente marca la diferencia a largo plazo.

Mirando al futuro, tanto artístico como personal, ¿qué te ilusiona más de lo que viene? ¿Hay algún sueño que aún no hayas hecho público?

Me ilusiona seguir creciendo sin perder la esencia, seguir disfrutando de la música como el primer día. A nivel personal, quiero equilibrio y estabilidad. Y sí, hay sueños que aún no he hecho públicos… pero prefiero que hablen por sí solos cuando llegue el momento.

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