La Guía Binary para soportar una comida de navidad

Se acercan las fechas. Esas fechas. La familia es algo que una no elige

20 diciembre 2023 ·
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Por lo que juntar 5, 10, 20 personas totalmente distintas y sentarlas a comer o a cenar juntas parece más un experimento sociológico que una celebración. "Donde hay confianza da asco", o eso dicen. ¿Existe alguna forma de hacer más llevaderas las comidas y cenas de Navidad? Voy a intentar daros en este artículo ciertas claves para ello, así que quiero verlo en todos los grupos familiares de Whatsapp.

1- Todas las personas tienen derecho a ser tratadas con respeto y dignidad.

Esto que parece muy obvio, a veces se ve comprometido en situaciones familiares. Cuando estamos sentados alrededor de la mesa, existe cierta jerarquía familiar. "Lo que dice el abuelo va a misa". "Lo que diga tu madre". "Cuando seas padre comerás huevos". "Deja hablar a los mayores".

Mayores, tenemos que entender que si queremos respeto por parte de los chiquis, tendremos que predicar con el ejemplo y tratarles con el mismo respeto que creemos que merecemos. Un niño o una niña no merece menos respeto que un padre o una abuela. Si toda la familia se va a juntar el objetivo tiene que ser el disfrute, el cariño y el respeto de todos los integrantes hacia todos. ¿Qué sentido tiene juntarse si no?

Tratemos de practicar el lenguaje del amor desde la escucha, la paciencia, el intercambio, y no desde el enfrentamiento o la imposición.

2- Derecho a tener y expresar sentimientos y opiniones.

La famosa "libertad de expresión". "Soy libre de dar mi opinión". Vale, lee de nuevo el primer punto y piensa: ¿esa "opinión" que estás dando supone una falta de respeto o atenta contra la dignidad de alguna persona que esté en esa mesa comiendo contigo? Si la respuesta es "sí" o esa persona te lo hace saber, entonces no es una opinión, es violencia. Sí, sí, como lees, aunque no estés usando insultos, ni estés gritando, incluso aunque estés dando esa opinión "desde el cariño" o "por tu bien".

Si hay alguna persona que se sienta ofendida con tu "opinión" lo que estás haciendo no es opinar, es hacer daño a esa persona. Pero, tranquilo, tranquila, porque todas las personas también tenemos...

3- Derecho a equivocarnos y a cambiar.

Como ya he expresado anteriormente, el objetivo de juntar a la familia debería ser el intercambio, esto también incluye el aprendizaje. Y sí, como adultos podemos aprender de nuestros propios hijos, de nuestros nietos, de nuestros sobrinos... El ser humano nunca deja de aprender. Es imposible saberlo todo, y lamento decirte que si tienes esa sensación probablemente estés equivocado.

El objetivo de juntar a gente muy distinta no tiene por qué ser el enfrentamiento hasta que se determine quién lleva razón y quién no. Sino irse a casa con la sensación de haber podido conectar un poco más con nuestra familia. Y esto conlleva admitir nuestros errores. Por ejemplo, pedir perdón cuando vemos que hemos expresado una opinión que ha resultado molesta para alguien en la mesa.

Rectificar es de sabios, dicen. Y el saber nos hará libres. Acercarnos a nuestra familia significa acercarnos a su realidad, sus opiniones y sus sentimientos. No podemos ir con "nuestra verdad" como si fuera absoluta y tenemos que estar dispuestos a escuchar a los demás.

4- Derecho a juzgar nuestras necesidades, establecer prioridades y tomar mis propias decisiones.

Vale, esta es una de las cuestiones estrella en las comidas y cenas de Navidad. Cada persona tiene derecho a comer cuanto considere y lo que considere sin que se le cuestione por ello.

Revisemos algunas frases frecuentes que se dicen en torno a la mesa: "no me comes nada, eh", "madre mía cómo te estás poniendo, eh", "no comas tanto, te va a sentar mal", "mañana a bajar la comida", "con lo que le ha costado a tu tía hacer el cochino, pruébalo solo aunque sea, anda", "venga va, una copita, que por una no pasa nada", "¿agua vas a beber? El agua es para los peces", "qué lástima que ahora seas vegetariano, con lo rico que está esto", "brindar con agua da mala suerte", "una vez al año no hace daño", "venga ¿quién se acaba esto? ¿eso vais a dejar? venga no, que alguien se lo coma", "¿solo quieres eso? toma un poco más, espera, un poco más".

De la misma forma que se te respeta y no se te cuestiona lo que comes ni cuánto comes o lo que bebes, no trates de imponer a las demás demás personas lo que deben de comer o beber. Recuerda que el objetivo no es juzgar ni enfrentarse, sino disfrutar. Si una persona dice "no" hay que respetar ese "no". Hacer sentir vigilada o juzgada a una persona por lo que está comiendo o bebiendo durante una comida es muy desagradable tanto para esa persona como para el resto de personas que lo presencian.

5- Derecho a gozar y disfrutar.

De todas las personas que hay en esa mesa. Sean quien sean, tengan la edad que tengan. Esto parece muy obvio, pero aclaro que disfrutar a costa de humillar o ridiculizar a los demás no es disfrutar, es agredir. También diré que el hecho de que mis tías o mi abuela estén en la cocina la mitad de la velada, cocinando, poniendo la mesa, sirviendo, recogiendo y fregando atenta a su derecho de gozar, de disfrutar y de descansar. Si sabemos que no existe un reparto equitativo de dichas tareas (lo cual sería lo óptimo), qué menos que "ayudar" todo lo que podamos para facilitar estas tareas.

6- Derecho a protegerte.

El último y más importante de todos. En el caso de que tu familia no sea un entorno seguro para ti. En caso de que tu familia no te haga sentir querido, protegido, comprendido. En caso de que tu familia te agreda física o psicológicamente, tienes pleno derecho de protegerte, de salvar tu integridad e incluso de denunciar la situación.

Todos los derechos citados anteriormente se denominan "derechos asertivos" y parten de la premisa del respeto mutuo, la confianza no justifica las faltas de respeto. Si "donde hay confianza da asco" entonces no hablamos de confianza, hablamos de abuso. Nada justifica la falta de respeto. Tienes derecho a no celebrar, tienes derecho a no asistir, tienes derecho a elegir a tu propia familia.

Psiconsejito: Si no tenemos la fiesta en paz, es preferible que no la tengamos.

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