Paula Ribó no podría haber escogido un mejor momento para renacer. No solo por lo pertinente que se siente escuchar un disco como “Jesucrista Superstar” (2025) en plena semana de resurrección, sino por lo huérfano que el pop patrio se encontraba desde que la catalana decidiera tomar distancia de la industria tras un apoteósico inicio de carrera. Fueron muchas alegrías vividas en muy poco tiempo: de convertirse en la banda sonora emocional de toda España durante la pandemia hasta terminar compitiendo por su candidatura en Eurovisión. Razones de sobra para que Ribó decidiera guardar en el armario el traje de Rigoberta Bandini hasta nuevo aviso.
Con las energías renovadas y demostrando que sigue siendo tan ella misma como el primer día, la artista firma su segunda venida con nada menos que un LP doble de 22 canciones. Una experiencia sonora que rompe los cánones de la escucha inmediata y efectivista en favor de una inmersión casi dramatúrgica en la que los tropos de la Bandini (reivindicación feminista, surrealismo yeyé y bien de referentes castizos) continúan vivos y se dan cita con su vis más teatral y excesiva.
La evidente referencia de su feminizado título al legendario musical de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice nos sirve como excusa para arrancar nuestra charla con ella a partir de un chascarrillo: “No, todavía no me ha llamado Abogados Cristianos”, nos responde Ribó entre risas. “Soy plenamente consciente de que el título del disco tiene su parte provocadora, pero desde el principio tenía claro que no quería renunciar a esa idea por miedo a ciertas represalias. A día de hoy diría que a cualquiera que le apasione la música y el cine musical relaciona antes “Jesucristo Superstar” con el pop que con la religión como tal.”
Al margen de la calidad del producto, Ribó sabe que el tipo de oyente de 2025 puede sentirse intimidado al enfrentarse de primeras a un LP doble de 22 temas, aunque desde nuestra opinión non petita podemos confirmar que ojalá el LP durase otras veintidós canciones más: “El principal miedo que tenía al armar un disco con tantas canciones era pensar que quizás la gente solo terminaría conectando con algunas de ellas. Pero es que ese riesgo también se corre con un disco de 14 canciones. Es inevitable que la gente conecte más con una parte que con otra. Siempre va a pasar, y más en la era de los singles en la que vivimos. Pero ese conflicto no iba a privarme de mi deseo de querer hacer un disco tan extenso. Me gusta creer que todavía hay gente tan cafetera como yo que decide sumergirse durante una hora y pico en este viaje que propongo.”
El viaje comenzó de la mano de su primer adelanto a finales del pasado año. Un sencillo que debía su título al nombre de cierta actriz noventera, reivindicada en los últimos años por una generación entera que ha sabido ver en ella algo más de lo que la industria televisiva quiso mostrarnos: “Diría que todo comenzó cuando vi su documental”, nos cuenta Paula sobre la aludida, Pamela Anderson. “A partir de ahí comencé a verla como una tía súper valiente y con muchas más capas de lo que hasta ahora creía. Descubrí a la persona detrás del mito.”
"Si estuviera en mi mano, en lugar de una canción, le habría dedicado una calle a Pamela Anderson"
“Eso sí, no fue fácil encarar el tema. Caí en la trampa de dudar si dedicarle una canción a Pamela Anderson en pleno 2025 tenía algún sentido, pero poco o nada tardé en darme cuenta de lo muy vigente que era en realidad la idea. Pamela es un icono, no por las razones por las que nos la intentaron vender en los 90, sino por ese carácter de juguete roto con el que tantas mujeres de su generación y de la mía pueden sentirse identificadas. Mujeres a las que han exprimido hasta ahogarlas, para después abandonarlas. Es una canción con mucho sentimiento de unión y con mucha honestidad. Personalmente, y aunque esté mal que yo lo diga, creo que es un tema bastante emocionante, especialmente cuando le deseo que sea feliz, pues es algo que digo completamente en serio. Este es el tipo de feminismo que me gusta, el que nos enseña a apoyarnos y a no juzgarnos las unas a las otras. Si estuviera en mi mano, en lugar de una canción le habría dedicado una calle a Pamela Anderson.”
El tema es una muestra de tantas, en su actual y pretérito repertorio, de cómo Paula es capaz de emocionarnos y removernos por dentro sin necesidad de recurrir al relato lacrimógeno fácil o a la retórica sofisticada. No hay fórmulas ni secretos, solo la naturalidad de una cantante capaz de conectar con las diversas sensibilidades de su heterogéneo fandom: “Cuando compongo me vienen a la cabeza ideas y personajes que incluso a mí me sorprenden”, contesta con humor. “Pero supongo que es algo que nos pasa a muchos, ¿no? No son ideas que estén presentes en mi día a día, pero sí deben de estar almacenadas inconscientemente en mi cabeza y afloran cuando menos me lo espero. He descubierto que esta es otra de las partes que más encanto tienen de escribir canciones, el darte cuenta de cómo alguien con una realidad súper diferente a la tuya termina conectando con una idea que, en origen, te pareció imprevisible a ti.”
"En el fondo, ser mujer se siente también como ser un poco extraterrestre"
Y de ser impredecible, Bandini entiende un rato. No perdemos ocasión de preguntarle sobre su, hasta la fecha, última aparición televisiva. Una breve pero intensa actuación en el “Late Xou” de Marc Giró donde tuvo a bien interpretar el tema “Amore Amore Amore” acompañada de un trío de coristas y con la cara pinta de azul: “La cosa nació de una idea que tenía guardada en el ‘mood board’ que comparto con mi equipo”, apunta Paula. “Hace unos años vi un desfile de Moschino en el que las modelos iban vestidas muy en plan Jesucrista, con traje de falda y chaqueta, pero con las caras pintadas de colores. Me invitó a pensar que eran como extraterrestres, personas que no pertenecían a este mundo. Había algo de poético en aquella propuesta, ya que, en el fondo, ser mujer se siente también como ser un poco extraterrestre. Normalizamos la feminidad, pero en el fondo estamos continuamente diciendo WTF?, ¿no? Podría decirse que ahí está un poco el trasfondo y el origen de la idea, aunque por supuesto, la principal intención con aquello fue descolocar y apostar por el divertimento. Y Marc Giró encantado, claro.”
Si Paula ha sido capaz de hacer esto con un solo tema, la pregunta que muchos comenzamos a hacernos tras su paso por el ente público es qué podríamos esperar de la nueva gira de la cantante y cómo de desafiante será para ella dar espacio a partir de ahora a las diferentes Rigobertas sobre el escenario: “Estamos trabajando en una puesta en directo muy divertida organizada y pensada junto a Enric Cambray, que es un director de teatro estupendo”, señala. “Está siendo de lo más inspirador. Además, estoy dándome cuenta de que todas las locuras que se me ocurren son, de repente, muy factibles, y eso es peligroso (risas). No va a ser una obra de teatro al uso, por supuesto, y los conciertos seguirán teniendo el ritmo propio de las actuaciones de mi anterior etapa, ya que me a mí me encanta esa catarsis colectiva de bailar, sudar y llorar todas juntas. Pero sí hay ciertas ideas más ambiciosas que evidencian que hemos querido ir un paso más allá. Habrá escenografías, coristas, banda… Va a ser de locos.”
"Me resultó muy fácil volver a ser simplemente Paula"
A nadie se le escapa que “Jesucrista Superstar” y su respectiva gira de presentación suponen el regreso oficial de Rigoberta desde que a finales de 2022 la cantante anunciara un parón indefinido en su actividad profesional tras dos intensos años de giras, espectáculos, lanzamientos y actuaciones mediáticas. Sobre cómo fue para ella amoldarse a esa nueva realidad después de haber sido arropada por un país entero, la cantante opina sin ambigüedades: “Creo que desde el mismo momento en el que tomé aquella decisión supe generar un espacio de seguridad y conformidad muy sano para mí misma, y estoy bastante orgullosa de ello”, sentencia. “Me resultó muy fácil volver a ser simplemente Paula. Necesitaba tener tiempo para mí, para estar con la gente que quiero, y sobre todo para conectar con esa normalidad que poco a poco me dio alas para volver escribir. Me encanta mi trabajo, pero por suerte no me considero adicta a la producción y ahora más que nunca soy consciente de lo importante que es saber detenerse a tiempo para apreciar las cosas buenas que tiene esta profesión.”
