La moda también puede ser una forma de volver al origen. Así lo plantea SKFK con ARIMA, su nueva colección Primavera-Verano 2027, presentada en 080 Barcelona Fashion. La firma bilbaína explora la relación entre identidad, territorio y creatividad a través de prendas que conectan la cultura rural vasca con el lenguaje de la calle.
El concepto Street Garden sirve como punto de encuentro entre dos universos que, a primera vista, parecen alejados: el agrícola y el urbano. Ambos comparten una misma idea de comunidad, intercambio y conexión con el entorno. Desde esa perspectiva, cultivar se convierte en un acto consciente que también puede trasladarse a la manera de diseñar y vestir.
ARIMA: la esencia del caserío vasco reinterpretada
ARIMA significa alma y remite a aquello esencial que permanece ligado al origen. La colección parte del imaginario cotidiano del caserío vasco, con referencias a la huerta, las herramientas de trabajo, la cestería y los objetos de uso diario. Elementos tradicionales que encuentran una nueva lectura en la pasarela.
Esta mirada al patrimonio no busca quedarse en la nostalgia. SKFK recupera conocimientos y formas de hacer transmitidos entre generaciones para convertirlos en parte de un lenguaje creativo contemporáneo. El resultado pone en valor la memoria de los objetos y su relación con las personas que los utilizan.
La propuesta también invita a prestar atención al recorrido que hay detrás de cada prenda. Desde el origen de los materiales hasta su transformación, ARIMA reivindica el tiempo, la responsabilidad y los procesos que hacen posible la moda. Una manera de entender el diseño que va más allá de la apariencia.
Streetwear, workwear y naturaleza como inspiración
En las siluetas, la colección combina códigos del streetwear y del workwear para construir un uniforme contemporáneo, funcional y expresivo. Los bolsillos, las capas y los sistemas de carga adquieren protagonismo, mientras que las uniones visibles forman parte del propio diseño. Cada detalle responde a una estética práctica, pero con identidad propia.
El patchwork y las reconstrucciones refuerzan esta idea de aprovechar y conservar. Las prendas dejan ver las huellas de los materiales y su recorrido, incorporando la reparación como parte del proceso creativo. Así, las marcas del tiempo dejan de esconderse y se convierten en un recurso estético.
La naturaleza completa el universo visual de ARIMA, con la lechuga como una de sus principales referencias. Su crecimiento por capas y su estructura envolvente inspiran volúmenes, frunces y superposiciones alrededor del cuerpo. Estas formas también se trasladan a los estampados, las texturas y los recursos gráficos, dando personalidad a una colección que une paisaje, cultura y moda urbana.









