Entrevistamos a tres chicas después de usar un succionador de clítoris

¿Puede ser el succionador de clítoris el sustituto del patriarcado en el futuro?

9 noviembre 2023 ·
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El otro día el cómico Ignatius Farray en el programa la Vida Moderna hacía un alegato en contra del Satisfyer. Su planteamiento era que las mujeres se convertirían en esclavas de ese juguete sexual, en esclavas del placer. Evidentemente, se trata de humor, pero ¿Podrá el succionador de clítoris Ser el padre del futuro? Igual la respuesta es sí.

Pero ¿qué es un succionador de clítoris? A diferencia de otros juguetes sexuales, con el succionador no es necesaria la penetración para poder llegar al orgasmo. Este aparato emite una especie de ondas que estimulan el órgano sexual femenino.

Al no tratarse de vibración, como otros juguetes tradicionales, sino de ondas, estimula mucho más que la zona superficial. Es decir, no estimula solo la parte que vemos del clítoris, sino toda la estructura interna. Como en todo, en el mundo de los succionadores también hay clases. Aunque la mayoría comparten características básicas como que son totalmente sumergibles. Pero si echamos un ojo a la letra pequeña, cada uno tiene sus particularidades.

Hemos intentado esclarecer esta cuestión hablando con tres usuarias millennials del Satisfyer para que nos cuenten su experiencia.

Ana, 23 años Madrid

Habiendo leído previamente todas las críticas del cacharro tenía las expectativas muy altas, aunque costando menos de 50 euros tampoco me iba a sorprender si acababa siendo mediocre. Se lo habían comprado hacía poco algunas amigas mías que también me hablaron de su poder. Me dijeron que me cogiese el día libre, me mantuviese hidratada y, sobre todo, que hiciera estiramientos. Menudas exageradas, pensé.
Jugué con las opciones en mi mano para analizar un poco la maquinaria. La vibración para la zona del punto G era bastante fuerte, me impresionó hasta antes de usarlo. Después venía la parte de la succión. Había tantas opciones que era interesante ver sus diferentes patrones y fuerza de movimiento. Tiene diez niveles clitorianos y 10 patrones para el punto G. Nunca había usado un succionador de clítoris, así que no tenía con qué compararlo, pero me puse a ello.

Al colocármelo la parte del clítoris quedaba un poco baja para mi tipo de cuerpo, así que me llevó unos pocos minutos conseguir que todo estuviese donde tenía que estar. Como me consumió un tiempo considerable empecé a frustrarme, pero siendo un juguete nuevo asumí que era cuestión de ensayo y error. Empecé con el nivel uno en el clítoris, el más bajo, y casi no noté nada. Sin saberlo, no lo había alineado al 100%, así que, siendo como soy, decidí ir de cero a tope.

Jenifer, 25 años Alicante

Al principio lo veía como un objeto raro, pero lo cogí, pulsé el botón succionador hasta que se puso en el nivel 5 o 6 y presioné también el botón para el punto G. He hice un pequeño ajuste en el lugar del succionador. O al menos eso es lo que creo que hice, porque estoy bastante segura de que me desmayé.

Mis piernas hicieron exactamente lo mismo que las cabras que se quedan tiesas cuando les dan un susto. Nunca me había corrido tan rápido y tan fuerte en mi vida. Hice squirting, y eso que yo nunca lo había hecho antes (Gracias al cielo había puesto una toalla, porque odio las manchas de sudor).

Como una loca empecé a darle a todos los botones para apagarlo, lo que consiguió que el succionador empezase a succionar más fuerte y la zona del punto G empezó a variar en mis tipos de patrones. Así que me corrí otra vez. Casi seguro que estaba levitando. Era un orgasmo sin fin.

Y en esta ocasión mi espíritu abandonó mi cuerpo. Y el mismísimo Dios me dijo “hija, hoy no ha llegado tu fin. Vuelve a la pequeña luz rosa” (por si te lo estás preguntando, soy agnóstica).

Vuelvo entonces a mi cuerpo terrenal después de conseguir tirar el cacharro fuera de mi cuerpo más allá de la cama. Cae en el suelo, vibrando felizmente.

Me quedé en shock sus Buenos cinco minutos. No podría haberme levantado de la cama ni aunque hubiese querido. Me puse a mirar el techo toda aturdida intentando recordar quién era yo y en qué año estábamos.

Paola, 20 años Barcelona

No me gusta mucho hablar de estas cosas en público y soy muy pudorosa, pero.. Esto es un arma. Me curó la depresión. Estoy dando tumbos cuando he terminado de usarlo, me siento como si hubiese tenido la mejor folladita de la historia. Créeme. Te juro por Dios que no volverás a verme fruncir el ceño nunca más. Mi vida ha cambiado por completo. Que tengas un buen día.

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