En una industria creativa marcada por la velocidad y la producción constante, proyectos como Umbo proponen otra forma de entender el diseño. Con base en Madrid, esta iniciativa nace desde el respeto por los objetos con historia. Su objetivo es devolverles contexto y relevancia.
Fundado por Ekaitz Ferrero y Quique Vidal, el proyecto surge como una colección personal guiada por la intuición estética. Con el tiempo, esa selección se transformó en un archivo vivo de mobiliario del siglo XX. Piezas rescatadas que hoy vuelven a circular en nuevos relatos visuales.
Este enfoque conecta con una sensibilidad creciente dentro de la cultura contemporánea. Mirar al pasado se convierte en una herramienta creativa. También en una respuesta al consumo acelerado.
La segunda mano como postura cultural
Umbo funciona actualmente como archivo y servicio de alquiler de mobiliario vintage con alrededor de 300 piezas. Cada objeto se selecciona por su capacidad de aportar carácter y coherencia narrativa. El mobiliario se entiende como lenguaje visual.
La propuesta se aleja de la lógica de venta inmediata. En lugar de desprenderse de los objetos, el proyecto apuesta por cuidarlos y compartirlos. Así, piezas firmadas por referentes del diseño como Joe Colombo o Gae Aulenti mantienen su vigencia.
Esta postura responde a una visión consciente del diseño. Recuperar lo existente implica reconocer su valor cultural. También permite alargar la vida útil de los objetos.
Un espacio creativo que amplía el archivo
El crecimiento del proyecto llevó a Umbo a instalarse en un espacio industrial más amplio dentro de la ciudad. Este lugar funciona como almacén, estudio y escenario creativo. Un entorno flexible pensado para producciones, editoriales o eventos.
La convivencia entre piezas vintage y elementos contemporáneos define su identidad estética. Cada proyecto que pasa por el espacio contribuye a activar nuevas narrativas. El archivo sigue evolucionando sin perder su esencia.
Con este modelo basado en el alquiler y la reutilización, Umbo plantea una alternativa dentro del ecosistema creativo actual. El diseño se entiende como memoria compartida. Y el pasado se convierte en motor de nuevas ideas.












