Un icono automovilístico convertido en objeto de culto. Así puede resumirse la última acción cultural que une a Volkswagen con TwoJeys. La colaboración parte de una idea potente: transformar una pieza real del motor de un Volkswagen Golf MK1 de 1974 en una joya exclusiva. El resultado no es solo un lanzamiento, sino una reinterpretación del legado que conecta pasado y presente desde códigos actuales.
Desde su debut en 1974, el Golf ha trascendido su función como vehículo para convertirse en parte del imaginario colectivo de varias generaciones. Five décadas después, su historia se materializa en una edición limitada creada a partir de componentes auténticos del motor original. TwoJeys, conocida por romper con los códigos clásicos de la joyería, conserva fragmentos reales del vehículo y los convierte en piezas diseñadas para proyectarse hacia la eternidad. El gesto simboliza cómo un objeto puede superar su uso inicial y adquirir un nuevo significado cultural.
De la carretera al objeto eterno
El proyecto va más allá del producto físico. En el spot principal, Joan Margarit y Biel Juste, fundadores de TwoJeys, comparten escena con el actor Evan Mock para reflexionar sobre la permanencia y la memoria. La narrativa no apela a la nostalgia fácil. Busca activar el patrimonio de marca desde una perspectiva contemporánea y conectar con una generación que valora autenticidad y relato.
La iniciativa se enmarca en la evolución estratégica de Golf tras su 50 aniversario y continúa la línea conceptual “Forever 1974”. Esta vez, la eternidad deja de ser una idea para convertirse en materia. Un fragmento de motor que impulsó kilómetros y recuerdos ahora se transforma en símbolo tangible. El Golf no solo celebra su historia; la convierte en joya y la proyecta hacia el futuro.






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