Desde la entrada ya se notaba el ambiente: disfraces muy originales, risas, gente reencontrándose y ganas de vivir una noche larga. El evento empezaba a las seis de la tarde, con la pista ya llena de gente bailando desde el primer momento. Todo el mundo iba con la misma misión: pasárselo bien y escuchar su playlist entera de Spotify, pero en directo.
Dentro, la música lo dominaba todo. Metrika subió al escenario con fuerza y el público la acompañó desde el primer tema. La sala se convirtió en un ritual, donde las botas de pelo y las más divertidas gritaban cada estribillo como si fuera el último. No se quedaron atrás Glory Sixvain, Xiyo y Fernández, Tarchi, Kristina, LaDiferenciia2006, entre muchos otros; cada uno dejando su sello, sin pausa y sin bajones. Entre actuación y actuación no había descanso, solo luces rojas, humo y una pista completamente entregada que se transformaba en pogos de vez en cuando.
BB Trickz fue de las más esperadas y su entrada se sintió como una descarga. El público se quedó hipnotizado mientras cantaba temas de su nuevo álbum Lechita, confirmando que sigue siendo “la más mala de España” y que su directo es pura energía.
Mientras tanto, pudimos disfrutar de muchísimos sets increíbles como los de Las Verdunch o Kabasaki. En una de las salas interiores, Casa Pepa mantenía su propio ambiente, ese que tanto gusta. Un espacio de refugio donde la gente se dejaba llevar por los beats, con caras conocidas, charlas entre sets y ese aire de “aquí estamos todos en lo mismo”.
Los disfraces eran parte del espectáculo: algunos muy pensados, otros improvisados con creatividad de última hora. Pero lo que más se respiraba era buen rollo.
Riverland volvió a hacerlo. No fue un simple evento: fue una noche de esas que cuestan de olvidar, con música buena, gente de diez y esa sensación de haber estado justo donde tenías que estar.





