Hay algo curioso con los flequillos. Un día sales de la peluquería pensando que acabas de descubrir tu mejor versión… y al siguiente, frente al espejo de casa, parece que el pelo ha decidido tener personalidad propia. Se abre, se aplasta o directamente hace cosas rarísimas. Y sí, nos ha pasado a todos.
El flequillo se ha convertido en uno de los cambios de look más deseados de los últimos años. Tiene algo mágico. Ilumina el rostro, suaviza facciones y transforma completamente un corte sin necesidad de tocar el largo. Pero también exige cierta técnica. Porque no, no todos los flequillos se trabajan igual y ahí está precisamente el error más común.
Sandra Brune, estilista capilar y formadora de ghd, lo resume bastante bien: “El flequillo no se peina, se construye desde húmedo”. Y tiene sentido. El resultado depende muchísimo más del secado, la dirección y la herramienta que del corte en sí. Por eso cada tipo necesita una manera distinta de trabajarse para conseguir ese acabado pulido que vemos en peluquería.
El flequillo recto necesita precisión y control
El flequillo recto corto es probablemente el más exigente. Aquí no vale improvisar demasiado. Necesita control, dirección y un acabado limpio para evitar que quede rígido o excesivamente plano. La clave está en darle una ligera curva hacia dentro mientras se seca para suavizar el rostro y aportar movimiento.
Sandra Brune recomienda utilizar un cepillo cerámico pequeño y trabajar el cabello con movimientos suaves desde húmedo. Nada de secarlo al azar mientras haces otra cosa. El flequillo nota absolutamente todo. Y mucho.

Para perfeccionar el resultado, una mini plancha puede marcar la diferencia. Especialmente en mechones rebeldes o puntas que no terminan de colocarse bien. La ghd Mini Styler está pensada precisamente para eso: trabajar zonas cortas con precisión sin perder naturalidad. Una sola pasada y listo. Si insistes demasiado… el flequillo acaba totalmente tieso, y nadie quiere eso.
El flequillo cortina y desfilado: movimiento sin esfuerzo
El flequillo cortina sigue siendo el rey absoluto en peluquerías. Favorece muchísimo y tiene ese aire relajado que parece fácil… aunque luego en casa no siempre sale igual. El truco está en entender que no es simplemente un flequillo abierto. Necesita dirección desde la raíz para conseguir ese efecto envolvente tan característico.
Aquí entra en juego el volumen. Y sobre todo, la forma de secarlo. Sandra Brune recomienda trabajar siempre desde cabello húmedo y levantar bien la raíz mientras se suavizan medios y puntas. Herramientas como ghd Duet Blowdry ayudan muchísimo porque combinan secado y forma al mismo tiempo, logrando un acabado más natural y menos rígido.

En el caso de los flequillos largos o desfilados, la ventaja es que permiten jugar más. Un día más pulido, otro más despeinado, otro más abierto… Depende totalmente del mood. Pero incluso los acabados más relajados necesitan una base controlada. El secador profesional ghd Speed es una de las herramientas favoritas para esto porque ayuda a controlar el encrespamiento y aporta mucho brillo sin perder movimiento.

Al final, el secreto de un buen flequillo no tiene tanto que ver con la suerte. Tiene que ver con entender cómo responde tu pelo, trabajar bien el secado y usar la herramienta adecuada. Y sí, una vez le pillas el truco… cambia completamente.
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