Hay colaboraciones que parecen diseñadas únicamente para generar ruido. Y luego están las que nacen desde algo mucho más personal. La nueva colección de OTW by Vans junto al artista Julian Klincewicz pertenece claramente al segundo grupo. Aquí no hay postureo vacío ni nostalgia artificial. Lo que encontramos es una mezcla muy honesta de recuerdos, texturas y pequeños detalles que conectan directamente con la infancia, el skate y esos veranos eternos que parecen sacados de una película grabada en VHS.
Julian Klincewicz —artista, fotógrafo, director y músico afincado en Los Ángeles— ha construido toda la colección alrededor de “Joyous Chorus”, un universo visual lleno de bocetos hechos a mano, símbolos personales y referencias a su vida en el sur de California. Y eso se nota desde el primer vistazo. Las míticas Old Skool 36 y Style 31 aparecen reinterpretadas con gamuza, etiquetas dibujadas a mano y pequeños guiños emocionales, como un colgante inspirado en su perro Roo. Sí, ese tipo de detalles que hacen que unas zapatillas cuenten algo más.
Una colección que parece vivida desde el primer día
Lo interesante de esta propuesta es que no busca verse perfecta. Más bien al contrario. Julian imaginó cada pieza como algo destinado a desgastarse con el tiempo. Zapatillas con marcas de skate, colores lavados por el sol, roces, manchas… vida real, vaya. Esa idea atraviesa toda la colección y le da un carácter especial. Porque hay ropa que parece recién salida de una vitrina y otra que invita a usarla sin miedo. Esta entra claramente en la segunda categoría.
Además del calzado, la colección incluye sudaderas, camisetas, pantalones Carpenter y accesorios que expanden todo ese imaginario visual. Hay tonos cálidos, acabados vintage y tejidos resistentes que recuerdan mucho a la cultura skate de principios de los 2000. Incluso los pequeños detalles, como llaveros o costuras visibles, parecen colocados con intención. Nada se siente aleatorio.
El espíritu del skate convertido en moda
Klincewicz explica que gran parte de la inspiración nace de su infancia en San Diego. El skatepark, la playa, la música, los amigos nuevos… pequeños recuerdos que terminan convertidos en diseño. Y quizá ahí está la clave de esta colaboración. No intenta seguir tendencias rápidas. Busca transmitir sensaciones. Esa libertad de salir de casa con unas Vans destrozadas después de todo un verano y pensar que, precisamente así, están mejor que nunca.
OTW by Vans continúa así explorando una línea más creativa y experimental dentro de la marca. Una visión donde el skate se mezcla con arte, moda y cultura visual contemporánea. La colección OTW by Vans x Julian Klincewicz estará disponible desde el 15 de mayo y tiene todo para convertirse en una de esas colaboraciones que la gente recuerda años después. Porque sí… algunas zapatillas mejoran cuando empiezan a contar historias.










