Plataformas como Netflix o Spotify están explotando al máximo el true crime y su gran éxito entre las mujeres. Series basadas en crímenes reales que activan la adrenalina, el sentimiento de protección y que están dando de qué hablar. Uno de sus debates cuestiona la explotación mediática de los asesinatos, sus víctimas y sus protagonistas, como es el caso de la madre de Gabriel Cruz. Un enfoque poco crítico que prioriza el entretenimiento antes que los problemas estructurales que rodean el caso. Estas series-documentales perpetúan el sistema patriarcal y en las mujeres comparte ese sentimiento de vulnerabilidad.
El 70% de los seguidores del true crime son mujeres, según estima Social Psychological and Personality Science. Este repunte en las consumidoras está siendo objeto de estudio por parte de especialistas. El sentimiento de miedo continuo, instinto de supervivencia o la necesidad de aprender a protegerse... mujeres con una capacidad emocional que las conecta con el agresor. Estas series permiten a las espectadoras liberar emociones intensas como la ira o el miedo y gestionar emociones reprimidas. Además, muchas de estas series y podcast abordan feminicidios fortaleciendo la cosificación de la víctima y mercantilizando la violencia. Series y podcast de éxito que captan el interés del público pero se quedan en la superficie del caso.
'Asesinas' es la nueva serie true crime que acerca al público los crímenes cometidos por mujeres en España. Se han invertido los papeles, en lugar de ser las espectadoras quienes se sienten acompañadas en su vulnerabilidad, ahora las mujeres son el objeto de investigación. Pero hay críticas a este género por ofrecer la visión del asesino y no de sus víctimas. De esta manera, han convertido a Jeffrey Dahmer y sus similares en estrellas internacionales. Por esta razón, el libro sobre José Bretón, asesino de sus hijos, no podrá ser distribuido por su editorial. Lo mismo ocurrió con el caso de Gabriel Cruz y el no consentimiento de su madre para producir él documenta. Además, esta última contaba con una entrevista la asesina, Patricia Ramírez.
El relato superficial
El factor común en mucho del contenido true crime es la prioridad de la búsqueda de visitas frente a la conciencia social. Los detalles morbosos y la narrativa explícita crea una imagen humanizada y que hace que el espectador se compadezca de sus protagonistas. Además, el enfoque de las historias con asesinas como personajes principales alertan sobre el sensacionalismo de estos casos. Los expertos temen que el true crime deje a un lado las herramientas de empoderamiento para ofrecer un relato superficial. Refleja una realidad social que revive los sentimientos de vulnerabilidad y el instinto de supervivencia contante en el día a día de las mujeres.
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