Cada vez la edad de independizarte parece más lejana, los jóvenes en España, en los entresijos de la vida adulta, rara es la persona que no anhela el momento en el que por fin podrá independizarse y construir su propio hogar. Sin embargo, la realidad es muy distinta, partiendo de la base de la masiva emigración a ciudades como Madrid o Barcelona en la que el precio de vivienda es completamente desorbitado y más comparándolo con el SMI. En el que para pagar tan solo la habitación de un piso en estas ciudades tienes que desprenderte de por lo menos un tercio de tu salario.
Estudios revelan que la edad promedio para independizarse ha superado los 30 años por primera vez en la historia, y las causas son evidentes: la pérdida del poder adquisitivo y la precariedad laboral que afectan a una generación muy cualificada. Cada vez son más las personas que se encuentran con contratos basura o en desempleo aún habiendo realizado estudios específicos, teniendo que ver en la tesitura de ser mantenidos por sus padres hasta edades muy adultas.
El sueño de vivir solo se ha convertido en un lujo inaccesible para muchos. Los alquileres en las grandes ciudades alcanzan niveles estratosféricos, hasta el punto que vivir solo es un privilegio que pocos se pueden conceder. O tener que tomar la opción de irse a zonas más periféricas que permitan un alquiler más asequible a costa de una comunicación con la ciudad mucho más ortopédico.
La generación más preparada de la historia... ¿Para que?
Es curioso porque pese a esta situación, paradójicamente, los jóvenes españoles son una de las generaciones más preparadas de la historia. Poseen carreras, grados, másters y años de experiencia, pero sus sueldos no acompañan a esta formación.
A pesar de tener un buen trabajo, el costo de vida hace que sea imposible mantener un hogar propio. Esta frustración es generalizada, y la idea de vivir solos parece cada vez más inaccesible. Los años de estudios se hacen cada vez menos relevantes y la sensación de que los esfuerzos no sean suficiente más palpable.
Los 30 como edad de emancipación
Pero si alquilar un piso y vivir solo parecía una odisea plantearse el comprar uno ya es un pensamiento utópico. Cuando se trata de comprar una vivienda la entrada para adquirir un piso se estima que equivale a 3,8 años de salario, y los altos niveles del euríbor hacen que las hipotecas consuman una parte aún mayor del salario que el alquiler. Por lo tanto, otra opción descartada para un joven español medio.
La situación de los jóvenes españoles es un claro reflejo de los conflictos en el mercado inmobiliario y en la política económica del país. La incapacidad para acceder a una vivienda digna, ya sea en alquiler o compra, es una crisis que afecta a una generación entera. Para que los jóvenes puedan alcanzar su independencia.
Con una regulación del precio de la vivienda podría conseguirse una vivienda digna para todos. Para así poder aspirar a una vida independiente y digna. Sin tener que resignarse a compartir piso con desconocidos en espacios cada vez más reducidos. Haciendo esto que la edad de independizarse bajase notablemente. Ya que el problema no es de cualificación ni de falta de ganas o dejadez. Es la falta de oportunidades la que está haciendo de este camino algo cada vez más desesperante.
