Todo lo que pasó en la edición 2025 de Festival Observatorio

Metrika o Fukcnormal fueron algunas de las estrellas que brillaron a la vez que las del cielo de Balboa

2 julio 2025 ·
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Observatorio es un festival que, a pesar de las dificultades que implica su independencia, ha demostrado que puede consolidarse y seguir siendo una plataforma que marca la carrera de los artistas que han pasado por él. Y ahora están en algunos de los mejores escenarios del mundo como en el caso de Judeline. En esta séptima edición hizo sold out meses antes de revelar el cartel, ya que ha sabido tejer una comunidad en torno al evento que no falta año tras año en el valle berciano.

Este año el devenir del festival estuvo marcado por una gran afluencia de público. En el arranque del jueves 26 de junio la girlband Beauty Venera, ganadora del concurso de nuevos proyectos, puso el listón alto con su mezcla magnética. Luego llegó Ganges, llevando al público por paisajes electrónicos sutiles y cargados de estética nipona. Xenia continuó el viaje con sonidos etéreos que rozaban lo místico, para dar paso al ritmo acelerado de Sangrr. La noche culminó con el ya legendario Merca Bae, productor detrás de temazos para Bad Gyal o Nathy Peluso, que convirtió Balboa en una pista de baile global.

El viernes 27 se vivió como una montaña rusa. Barry B trajo su pop rock con alma romántica y nos confirmó con su colaboración como una artista mainstream como Aitana puede sonar en un festival tan alejado de estos estilos como Observatorio. Metrika revolucionó el escenario con sus letras sin filtros. Verde Prato sorprendió con su disco de electrónica inspirado en la dolce vita italiana, y el dúo Emilia y Pablo nos envolvió con su fusión escénica de folclore latino y flamenco contemporáneo.

El escenario también vibró con la presencia de Nakar, Animal Oculto y AcidHeaven, encargados de mantener el pulso bien alto hasta entrada la madrugada. Fukcnormal encendió la pradera con un set que fue una explosión queer, a base de guaracha, hard house y dembow.

La jornada final del sábado estuvo marcada por Trakatá y Stonzze abrieron con un taller-performance donde el ritmo fue el lenguaje. Seguidos por Saya. PabloPablo ofreció un concierto lleno de matices que confirmó por qué está entre los nombres clave de la nueva oleada. Azuleja, con su estilo inclasificable, arrancó risas y ovaciones, mientras que Ciutat con su performace nos llevó del llanto al baile con su antipop cambiante y la ayuda de Teo Lucadamo.

Sal del Coche presentó Ciudad de Polvo con un directo potente y lleno de referencias subterráneas: grime, no-wave, post-punk... pura dinamita. El cierre fue apoteósico con Baby Pantera y Brava que hicieron temblar hasta los castaños del valle.

El festival también se vivió en los talleres y actividades paralelas que ofrecieron una conexión directa con el entorno rural y sus tradiciones. El viernes, Claudia Polo (@soulinthekitchen) guió una sesión sobre cocina local y memoria gastronómica, mientras Valkiria y Laura Merayo pintaban, junto al público, un mural que mezclaba arte, música y territorio.

El sábado, la asociación A Morteira nos llevó a pasear por la flora local en ‘La Ruta Botánica’, y O Fiandón Berciano nos hizo reír y reflexionar con su crónica rural. El broche final lo puso el Círculo de Percusión, que se convirtió en un ritual colectivo de ritmos del mundo dirigido por Rodrigo Benitez, Trakatá y Stonzze. Balboa ya espera la edición 2026… y nosotros también.

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