La marca mallorquina Camper y la casa japonesa Issey Miyake presentaron su tercera colaboración durante la última Semana de la Moda de París. El lanzamiento tuvo lugar el 6 de marzo en el Carrousel du Louvre. La propuesta se integró en la colección Otoño-Invierno 2026/27.
Bajo el concepto Creating, Allowing, el desfile planteó una reflexión sobre el papel del diseñador en el proceso creativo. La idea de dejar espacio a lo inacabado se convirtió en narrativa estética. La belleza apareció como resultado de esa apertura.
En este contexto se presentó Anna, el nuevo modelo de calzado desarrollado conjuntamente. La pieza confirmó la continuidad de una alianza que explora nuevas formas de entender el diseño contemporáneo.
Anna, un zapato que se lleva como un calcetín
El modelo Anna partió de la estilizada suela puntiaguda del diseño Anita de Camper. Su parte superior de punto elástico incorporó fibras TENCEL™, aportando suavidad y adaptabilidad. El objetivo fue lograr una sensación casi orgánica.
La silueta envolvente se concibió para acentuar la forma natural del pie. El contraste entre el tejido transpirable y la estructura esculpida definió su carácter. Esta dualidad permitió un uso versátil.
Disponible en versión zapato bajo y bota, Anna introdujo por primera vez el tacón en esta colaboración. El resultado fue una propuesta con enfoque físico y sensual. El diseño se convirtió en experiencia.
Innovación compartida entre tradición y experimentación
Tras modelos como Peu Form o Karst Finch, esta tercera entrega consolidó un diálogo creativo basado en la evolución constante. Ambas firmas demostraron que el calzado puede ser espacio de exploración conceptual. La innovación se planteó como proceso.
La presentación en París reforzó la relevancia internacional de Camper dentro del calendario de moda. Al mismo tiempo, confirmó la vigencia del legado experimental de Issey Miyake. La colaboración conectó culturas.
Con Anna, la alianza avanzó hacia un territorio donde funcionalidad, emoción y forma conviven. El calzado dejó de ser solo accesorio. Se transformó en lenguaje creativo.





