Elsa Moreno, la poesía esta en las antípodas del ritmo social predominante

Hablamos con la poeta y creadora escénica Elsa Moreno un nuevo referente de la generación z

1 abril 2025 ·
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En un mundo cada vez más acelerado y saturado de estímulos, donde la inmediatez parece imponerse sobre la contemplación, aún existen voces que resisten desde la sensibilidad y la emoción. Elsa Moreno es una de ellas. Poeta por esencia y no solo por oficio, encuentra en la escritura y en la danza una manera de habitar el mundo, una forma de asombro permanente que la impulsa a explorar la vida con curiosidad infinita.

En esta conversación, nos adentramos en su universo creativo, en su historia personal y en las influencias que han marcado su camino, desde su inesperado encuentro con la poesía hasta la forma en que percibe el arte como una herramienta de revelación. Hablamos de literatura, de expresión, del poder de la palabra y de su relación con el cuerpo. También reflexionamos sobre el papel de la poesía en la sociedad actual y sobre cómo, a pesar de los desafíos, sigue encendiendo pequeñas chispas en quienes se acercan a ella.

¿Cómo te definirías tú, por lo que eres y no por lo que haces?

No dejo de ser poeta. Para mí más que un oficio es para mí es una manera de estar en el mundo y algo que no puedo evitar aunque no esté creando nada, es la manera en la que miro el mundo y la manera en la que vivo. Creo que también soy es una persona alucinada y esa alucinación, ese estado como de éxtasis muchas veces hacia la vida y hacia lo que me rodea, es lo que me conforma y es lo que me mueve. Es un poco mi motor.

Tengo muchísima curiosidad hacia la vida en general, hacia las relaciones, hacia las personas, hacia el entorno, hacia la naturaleza... Y es a través de esa curiosidad como me construyo.

¿Leias poesía ya desde pequeña?

Que va, para nada. Digamos que no he crecido en un entorno literato super culto, ni he tenido contacto con los clásicos de la literatura universal, pero si que he tenido siempre mucha sensibilidad artística, algo que en mi casa también se ha respetado mucho y siempre he tenido libertad para hacer lo que quisiese.

Esa sensibilidad que primero se despertó en mí desde muy pequeña y hacia los escenarios, a través de la danza y la interpretación, en la adolescencia esa intensidad emocional propia, de repente un día me explotó a través de la escritura pues me estaban pasando muchas cosas, tenía mucho monólogo interno y necesitaba escribir para sacar todo eso que tenía en mi cabeza. Después de esta experiencia es casi como si la poesía me hubiese elegido a mí, algo que me vino en forma de necesidad e impulso.

Más tarde comencé, de manera consciente, a investigar y a leer autores. También coincidió que por aquella época, 2014 o 2015, se dio un boom de la poesía pop y comenzaron a editarse y publicarse muchísimos libros de una poesía muy mainstream y muy accesible para personas que no teníamos un bagaje previo. Se trataba de un contenido muy adolescente, muy naïf. Pero al final, tener esos libros de poesía a mano a mí me sirvió de puerta de entrada hacia este mundo.

¿Ha habido libros, autoras o autores que hayan marcado tu infancia o tu adolescencia?

Sí, por supuesto. Recuerdo un libro que me enganchó a la literatura aunque bastante tarde y que se llama 'Las ventajas de ser un marginado'. Si tenemos que hablar de inicios en la literatura yo empece con esta novela juvenil, que ni siquiera recuerdo el nombre del autor (risas) pero lo recuerdo con mucho cariño porque tuve esa sensación de leerlo, de sumergirme y de sentir muchas cosas, que es principalmente la función de la literatura. Desde entonces siempre me he preocupado por llevar un libro en la bolsa.

Más tarde, cuando empecé a leer poesía, la primera referente que tuve fue Gloria Fuertes. Cuando empecé a interesarme por la poesía, decidí comunicárselo a mi familia y un tío mío me dio 'Amor, humor y desamor' de Gloria. Me fascinó, de hecho, mi último tatuaje son unos garabatos que pintó Gloria. Leí ese poemario y me atravesó tanto y entendí que la poesía puede ser totalmente accesible, directa y que puede hablar desde la verdad sin artificios.

Entendiendo el lenguaje corporal y la danza como un instrumento puramente artístico, transmisor y de expresión y sin ceñirnos al término gramaticalmente estricto que nos define el diccionario. ¿Es posible decir te quiero de igual manera con las manos, a través de un gesto o de un suspiro, que con las palabras que se dicen por la boca?

Por supuesto, además 'te quiero' creo que es una formulación tan limitante que en muchas ocasiones utilizamos 'te quiero' porque no sabemos decir otra cosa. Pero diríamos tantísimas otras cosas... Todo lo que hay detrás de un 'te quiero' y antes de decir 'te quiero' con las palabras lo decimos con los gestos, con los sonidos, con las miradas. Lo decimos con las entrañas porque antes de decir 'te quiero' lo sientes y esa es otra forma de comunicación no verbal. El querer va muchísimo más allá de un simple 'te quiero'.

¿Son la escritura y la danza una expresión de libertad para el autor?

Sí, tanto para el autor como para absolutamente cualquier persona que se le acerque o que las practique. Tanto la escritura como la danza al ser lenguajes más artísticos nos permiten conectar con otra fuente de conocimiento, creando un espacio de liberación que te permite expresarte irracionalmente, algo que de otra manera no podrías conseguir. Incluso con la poesía que es más cercana a ese lenguaje racional consigue destruir esas estructuras formales y casar las palabras de una forma rompedora, sin esquemas lógicos y permitiendo entrever otras imágenes que, a pesar de ser quizás más aformas se asemejan más a la verdad.

¿Cómo logras el equilibrio entre ambas?

Conectándolas, porque ambas pasan por el cuerpo.

¿Es el poeta un rara avis o una minoría para las nuevas generaciones?

Creo que todas y todos llevamos un poeta dentro, porque realmente es más una mirada y una manera de estar en el mundo que una práctica concreta, por lo que solo debemos despertarlo, volver a la mirada curiosa e ingenua de la infancia sin la necesidad de escribir. Pero si creo que la sociedad contemporánea cada vez pone más impedimentos para alcanzar a ese niño, cada vez estamos más cegados por un cúmulo de estímulos y de ruidos que nos terminan alejando de ese poeta que todos llevamos dentro.

¿Por qué crees que éstas reniegan de la literatura y abogan por la cultura de la ignorancia?

Porque es con lo que nos bombardean. La poesía es contemplación, es un ritmo calmado, escucha, tolerancia, son muchas cosas que están en las antípodas del ritmo social predominante, que es el que imponen las redes sociales y los medios de comunicación al final.

¿Qué ofreces tú con tu poesía como solución temporal a este problema?

Lo que quiero ofrecer y que es desde dónde escribo es desde una misión reveladora, lo que me estimula de la vida y de la poesía es esta sensación de que se me revela conocimiento, ósea, de estar leyendo un poema y que de repente tener una sensación de alucinación, como que te hace chiribitas el cerebro. Y eso es un poco lo que yo quiero proponer, al final esos descubrimientos, esas revelaciones que yo tengo en mi día a día y que luego plasmo y canalizo a través de la poesía, quiero pensar que mi poesía lo que ofrece es eso. Como la chispa suficiente para encender la mecha del lector.

¿Qué tres libros, autores o autoras elegirías para subir a una hipotética barca de Noe?

Siempre elegiría a Julio Cortázar, María Zambrano que la tengo muy pendiente y creo que me vendría bien esa barca de Noé para leer su obra completa. Y también quiero aprovechar la barca de Noé para leer libros que no he leído así que me llevaría la obra completa de Walt Whitman.

¿Hay suficiente fuerza en la poesía como para parar una guerra?

Me gustaría decir que sí, pero creo que no. Me cuesta mucho pensar en el poder de transformación política que tiene la poesía. Sé que el arte tiene mucho poder de transformación personal y que a través de ella se pueden conseguir transformaciones políticas. También que el arte ha servido de impulso y de símbolo para muchas revoluciones, pero me mantengo escéptica.

¿Quién sería o qué sería Elsa Moreno si no hubiese elegido el arte como forma de vida?

Justo hace poco un amigo me preguntaba cual sería mi oficio opuesto, a lo que le respondí que probablemente sería funcionaria de prisiones. Enfrentarme a conflictos, ser autoritaria o estudiar una oposición es algo que sería incapaz de hacer. No conozco una Elsa que no se dedique a las artes.

Las redes sociales como marco expositor, ¿a favor o en contra?

A favor mientras una sepa mantenerse honesta y genuina con su propia obra. Hay que exponerse y exhibirse pero sin perder el foco del plano físico, en internet hay mucha gente haciendo muchas cosas y es difícil darse a conocer.

Un deseo particular para este año.

Creo que no pediría nada y eso es muy buena señal, ¿no? Estoy muy contenta con cómo está yendo todo y soy muy optimista con el espacio que ocupa la poesía en la vida. Seguir viviendo, seguir sorprendiéndome, seguir escribiendo, seguir compartiendo es lo que le pido.



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