Madrid suma una nueva dirección gastronómica a su mapa. GUGA, el nuevo restaurante de Nômade Temple Madrid, abrio sus puertas este jueves 10 de septiembre en el número 11 de Gran Vía. La propuesta llega con vocación de convertirse en uno de los grandes puntos de encuentro de la capital.
La idea parte de una combinación que promete largas sobremesas: la tradición italiana, el carácter del fuego argentino y uruguayo, una bodega con referencias internacionales y una atmósfera marcada por la música. Todo gira alrededor de una misma idea: disfrutar de la mesa sin mirar demasiado el reloj.
En un Madrid que no deja de ampliar su oferta gastronómica, GUGA nace con una personalidad propia. No busca únicamente ofrecer una buena comida, sino recuperar el placer de reunirse, compartir platos y dejar que la noche continúe después de la cena. Las reservas ya están disponibles.
Una historia que comienza alrededor de una mesa
El origen de GUGA está en una noche entre amigos. Guga Pereyra, propietario y anfitrión del proyecto, compartió una velada alrededor de una mesa y de aquel encuentro surgió una idea sencilla, pero poderosa: trasladar a Madrid una manera de entender la hospitalidad basada en comer bien, conversar sin prisa y alargar la noche hasta la madrugada.
Esa filosofía está presente en cada parte del restaurante. El producto, el fuego y la hospitalidad son los tres pilares de una experiencia pensada para sentirse cercana, generosa y especial. GUGA quiere que cada visita tenga algo de celebración, incluso cuando no haya una ocasión concreta que celebrar.
La personalidad del espacio se define como cálida, ligeramente excéntrica y naturalmente elegante. Una combinación que también se refleja en el servicio, en la cocina y en el ritmo de la experiencia. Aquí, la mesa no es solo el lugar donde se come, sino el centro de una historia que se construye entre platos, copas y conversaciones.
Italia, fuego y una carta pensada para compartir
La cocina de GUGA parte de Italia y de sus recetas más reconocibles. La propuesta incluye clásicos como el Vitello Tonnato, el Carpaccio, la Burrata alla Mediterránea y la Berenjena a la Parmesana. También cuenta con una selección de pastas que reivindica el recetario italiano desde una mirada centrada en el producto y en la precisión.
Sin embargo, el fuego tiene un papel igual de importante. La parrilla incorpora la tradición argentina y uruguaya con una selección de carnes que incluye asado de tira, vacío dry-aged, bife ancho, lomo bajo y solomillo. El menú también contempla pescados y mariscos trabajados a la brasa, ampliando las posibilidades para quienes prefieren sabores más marinos.
La propuesta está pensada para compartir y dejarse llevar. Platos que llegan al centro, una botella que se abre y una carta que invita a probar diferentes elaboraciones. En GUGA, la experiencia no parece diseñada para comer deprisa, sino para disfrutar de cada momento. Y eso incluye también lo que ocurre después del último plato.
Una bodega internacional y noches que continúan
La bodega de GUGA recorre algunos de los territorios vinícolas más interesantes de España, Argentina e Italia. Entre sus referencias aparecen vinos de Madrid, Rioja, Ribera del Duero, Mendoza, Valle de Uco, Piemonte, Veneto y Sicilia, además de una selección internacional que completa la propuesta.
El vino acompaña una experiencia gastronómica concebida para avanzar sin rigidez. La coctelería, por su parte, recupera grandes clásicos y abre la puerta a continuar la noche más allá de la cena. Porque en GUGA la sobremesa no se entiende como un momento de transición, sino como parte esencial de la visita.
La música en vivo, las copas y el ambiente terminan de definir el carácter del restaurante. Una cena puede convertirse en una noche completa, con ese ritmo imprevisible que aparece cuando nadie tiene demasiada prisa por marcharse. GUGA propone precisamente eso: empezar alrededor de la mesa y dejar que la velada encuentre su propio camino.






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