Después de varias semanas con comidas fuera de casa, horarios diferentes o más planes, es normal querer recuperar cierta estructura. El problema aparece cuando esa vuelta se plantea desde la restricción, la culpa o la necesidad de compensar las vacaciones. Para Klau Gago, especialista en nutrición consciente y PNIE, retomar los hábitos no debería significar corregir el verano, sino recuperar poco a poco aquello que nos ayuda a sentirnos bien.
La vuelta a la rutina no empieza solo en el plato
La alimentación es solo una parte de esta vuelta. El descanso, los horarios, el movimiento y el cansancio también influyen en nuestra relación con la comida y en la capacidad para mantener otros hábitos. Por eso, Klau Gago recomienda empezar por recuperar horarios de sueño más estables, organizar las comidas para reducir decisiones y volver al movimiento de manera progresiva.
No hace falta crear una rutina perfecta ni llenar la agenda de nuevas obligaciones. Gestos sencillos como aprovechar la luz natural por la mañana, caminar, hacer pausas durante el trabajo o reducir los estímulos cuando llega la noche pueden ayudar a recuperar el ritmo. La clave está en que estos cambios puedan encajar en nuestra vida real.
Además, una rutina sostenible tiene que admitir días diferentes, cambios de planes y momentos de menos energía. Si solo funciona cuando todo sale según lo previsto, probablemente sea demasiado rígida. Hacer los hábitos fáciles de repetir puede ser más útil que depender constantemente de la motivación.
Menos propósitos y más constancia
La llegada de septiembre puede despertar muchas ganas de empezar de nuevo, pero no es necesario recuperar todos los hábitos a la vez. Una comida fuera, un entrenamiento que no hacemos o un día más desorganizado no significa que hayamos perdido todo lo conseguido. Lo importante es poder retomar el hábito en la siguiente oportunidad, sin esperar al lunes ni volver a empezar desde cero.
En este sentido, plantearse pequeños objetivos puede ser mucho más realista que intentar transformar toda nuestra rutina en unas pocas semanas. Como explica Klau Gago, mantener dos cambios durante meses puede aportar bastante más que intentar modificar diez hábitos durante las primeras semanas de septiembre.
Más que buscar una versión perfecta de nosotros mismos, septiembre puede ser una oportunidad para volver a lo básico: descansar, organizarnos, movernos y alimentarnos de una forma que podamos mantener también cuando desaparezca la motivación inicial.
