Septiembre devuelve a Madrid sus horarios, sus planes y ese ritmo que parecía haberse quedado en pausa durante el verano. Pero la vuelta a la rutina también tiene su parte buena. Las temperaturas siguen acompañando y todavía quedan tardes largas para sentarse a comer o tomar algo.
Porque volver a la ciudad no significa renunciar a los pequeños placeres. Un buen desayuno puede cambiar una mañana. Una comida de temporada puede alargar el verano. Y un cóctel al atardecer siempre parece una buena idea.
Muestra guía reúne diferentes espacios para recorrer Madrid alrededor de la mesa. Desde En Bruto hasta Makáá, pasando por Lamucca, Ultramarines del Coso y El Reposado Bar. Una ruta para volver a la ciudad, sí, pero hacerlo con bastante más ganas.
En Bruto
Las mañanas comienzan en En Bruto, con presencia en Salesas y Malasaña. Aquí el desayuno se entiende como un momento para bajar el ritmo antes de que empiece el día. Café de especialidad, elaboraciones propias y una carta con influencias variadas.
Entre sus propuestas aparecen las tostas elaboradas con pan de masa madre recién hecho en su propio obrador. También están el Turkish Breakfast y los American Pancakes. Diferentes maneras de entender la primera comida del día, según el hambre y las ganas de empezar fuerte.
Es el tipo de sitio al que apetece llegar sin demasiada prisa. Pedir un café, sentarse y dejar que la mañana avance. En septiembre, cuando la ciudad vuelve a llenarse de planes, regalarse un rato así también cuenta como plan.
Lamucca y Ultramarines del Coso
A la hora de comer, el verano todavía puede hacerse un hueco en la mesa. En Lamucca, la temporada llega en forma de una ensalada de stracciatella, higos y melocotón a la brasa, acompañada de una vinagreta de hierbabuena.
La combinación juega con contrastes muy propios de estas semanas. La stracciatella aporta cremosidad, mientras la fruta suma dulzor. La hierbabuena termina de refrescar el plato y consigue que el conjunto resulte ligero, pero con personalidad.
Si lo que buscas es una cocina más centrada en el producto español, Ultramarines del Coso mantiene su apuesta por los sabores de siempre. Sus espacios de San Joaquín y Trafalgar mezclan guisos tradicionales, casquería, ahumados artesanales, quesos y embutidos con una mirada contemporánea y algunos guiños nórdicos.
La Barra de Ultramarines del Coso
Para una comida más informal está La Barra de Ultramarines del Coso, en Plaza del Carmen. La propuesta recupera los códigos de la taberna española desde una perspectiva actual. El producto ocupa aquí el centro de la experiencia.
La carta reúne algunos clásicos que no necesitan demasiada presentación. Gildas, croquetas de jamón, ensaladilla rusa y boquerones en vinagre comparten espacio con torreznos, oreja brava y calamares a la andaluza. Es una cocina reconocible, directa y pensada para disfrutar.
La idea es pedir varios platos para compartir y dejar que la mesa se vaya llenando poco a poco. Una copa de vino o un vermut acompaña el momento. Y, de repente, esa comida rápida que iba a ser de una hora se convierte en una sobremesa bastante más larga.
Makáá y El Reposado Bar
Cuando cae el sol, la ciudad cambia de ritmo. Es entonces cuando Makáá toma el relevo con una propuesta que mezcla gastronomía, música y coctelería. Su rooftop se convierte en uno de esos lugares donde la tarde puede alargarse sin demasiadas explicaciones.
De lunes a jueves, el espacio incorpora música en directo durante las tardes y noches. De viernes y durante todo el fin de semana, la programación continúa con DJ durante el servicio de cena. La música forma parte de la experiencia, pero sin dejar de lado la mesa.
El Reposado Bar pone el punto final a la ruta. Con el atardecer como telón de fondo, invita a quedarse un poco más después de comer. Un cóctel, algo de música y esa sensación de que septiembre todavía guarda un último tramo de verano. Madrid vuelve a su ritmo, pero no hace falta correr.





